La destrucción de monumentos: una reflexión sobre la Columna Vendome en la Comuna
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Hemos encontrado una opinión desde el universo socialista español sobre la destrucción de monumentos, considerados como símbolos de períodos o personajes que en un momento determinado son cuestionados, un fenómeno que estamos viendo, especialmente, en América en relación con la conquista y los conquistadores.
Se trata de la reflexión que realizó el abogado Ricardo Oyuelos, asiduo colaborador en la prensa socialista, y miembro de la Agrupación Socialista de Madrid, aunque luego terminaría colaborando activamente en el ámbito de la organización corporativa de la Dictadura de Primo de Rivera, acerca de la destrucción de la Columna Vendome en la Comuna de París.
Para Oyuelos la Comuna de París tuvo un “simbolismo sublime”: el derrumbe de la Columna Vendome.
El socialismo, en su opinión, tenía interés en mantenerse dentro de la legalidad más rigurosa mientras no se le empujase a la revolución por parte de la reacción política y económica. Esto quería decir que el Partido Socialista ni propugnaba el ataque contra las personas ni aconsejaba la destrucción de las cosas, pero sí parecía admirable la destrucción de una cosa determinada porque representaba el aniquilamiento de un régimen, un símbolo de la cosa destruida. Ese sería el caso que nos ocuparía aquí porque la caída de la Columna simbolizaría el fin de un régimen odiado en Francia, el imperial.
Pero es más, Oyuelos defendía que no había que permitir que ningún partido burgués descalificase el hecho porque todos habrían destruido lo que significaba la negación de su doctrina. Así los republicanos de todos los lugares, incluidos los españoles, habían destruido coronas, símbolos reales y estatuas de reyes porque simbolizaban la Monarquía. Por su parte, los reaccionarios franceses, muerta la Segunda República, arrancaron los denominados “árboles de la libertad” porque simbolizaban la democracia. Por fin, los carlistas arrancaron las lápidas donde ponía “Plaza de la Constitución”.
La Comuna no podía dejar de obedecer a la ley fatal del simbolismo revolucionario, por lo que tenía que destruir el símbolo de la Francia opresora, de la guerra y el militarismo.
Hemos trabajado con el número 481 del día 24 de mayo de 1895 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.