El mitin de la Casa del Pueblo de Madrid contra la elevación de las tarifas de los tranvías (1921)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Los socialistas seguían movilizándose contra la subida de las tarifas de los tranvías en diciembre de 1921. El día 5 se celebró un mitin en la Casa del Pueblo sobre este particular, junto con otros asuntos importantes, como la libertad de los presos por causas políticas y por el restablecimiento de las garantías constitucionales.
Álvarez Herrero explicó que la minoría socialista en el Ayuntamiento y el Consejo de Administración de la Casa del Pueblo no había permanecido indiferentes ante la elevación de las tarifas, por lo que se habían propuesto llevar a cabo una campaña contra la misma. Hizo notar que, en todo caso, existía un ambiente en Madrid distinto al que se dio el año anterior contra otro intento de elevación del precio de los tranvías. En aquel momento hubo una gran publicidad y en el presente reinaba el silencio de los periódicos, quedándose solos los concejales socialistas.
La Compañía había utilizado una táctica que los socialistas consideraban de “aburrimiento del público”, como también hacían las Compañías ferroviarias y las de la electricidad. El Ayuntamiento, por su parte, había tenido en cuenta los argumentos de la Compañía sobre los trastornos que le había causado la Gran Guerra, pero no había pensado en los trastornos que la misma había causado a los obreros y clases modestas de Madrid. En vez de esto se empleaba la fuerza pública para acallar protestas.
Álvarez Herrero conocía bien la situación, ya que era en ese momento delegado de tranvías, y había comprobado que las numerosas denuncias que se hacían contra la Compañía solamente habían derivado en mínimas multas por parte del Ayuntamiento, frente a las multas que se aplicaban a otras empresas que gestionaban servicios públicos. Eso demostraría una connivencia con una poderosa empresa y el Consistorio.
Pero no sólo ese era el problema para Álvarez Herrero. La elevación de las tarifas se había permitido por un Ayuntamiento que no contaba con datos y elementos suficientes para la justificación de la subida.
Manuel Cordero comenzó exponiendo que, ante la indiferencia, que calificó de sospechosa, de muchas gentes y los argumentos de muchos concejales podría pensarse que al pueblo de Madrid le sobraba el dinero. Pero los socialistas, a pesar de que sufrían las burlas de los que hacían negocio, continuarían cumpliendo con su deber.
Por su parte, recordó lo ocurrido en el año anterior, y que la nueva Compañía había dejado de ser extranjera y había pasado a ser española, es decir, se había cambiado de explotadores nada más. También habló de las campañas de prensa hechas por la nueva empresa en las que se habían proclamado falsamente lo que se había llamado la nacionalización del servicio.
Explicó que, a la hora de votar el expediente, los concejales republicanos, excepto uno, no hablaron, pero votaron a favor de la empresa. También votaron a favor los conservadores, así como los liberales, menos uno, y los albistas. Los mayores defensores fueron los mauristas. Es más, llegaron a afirmar que no era necesario presentar datos, bastaba con saber que la empresa tenía que subir las tarifas y que los trayectos intermedios eran un lujo. Cordero explicó que, realmente, con el razonamiento de la ampliación de las líneas y los nuevos coches lo que se estaba haciendo era crear una nueva empresa con el dinero del público, pero las acciones eran para aquella.
En la intervención de Saborit hubo una mención también al asunto de las tarifas y al trabajo parlamentario realizado, un asunto que hemos tratado en un artículo anterior.
Hemos trabajado con el número 3999 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.