La primera víctima del proceso electoral así declarada por unanimidad ha sido el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, José Felíx Tezanos. La encuesta recién salida del estado de ánimo y cuantificación de propósitos electorales una vez convocados los comicios, con el membrete del CIS, ha arrojado cifras abiertamente favorables al principal partido de la coalición de gobierno, con dos consecuencias reactivas.
Primero, la destilación de las peores sustancias bioquímicas ante la adversidad por parte de las fuerzas de la oposición. Segundo, el rechazo corporativo de las firmas de prospección de voto, que ha puesto en la plaza pública del oprobio profesional a la figura de responsabilidad máxima del CIS, José Félix Tezanos, cuya talla académica y bagaje técnico han sido incluidos en la catalogación de la colaboración más entusiasta hacia las labores del gobierno, en este caso desde la cercanía al “olor de la sardina” del poder por siempre jamás. El diario de referencia en aproximación al gobierno, si bien con aristas cada vez más críticas en determinados analistas, ha dedicado incluso un editorial, la pieza de más peso doctrinal y de identidad de ideas del medio, de especial dureza contra el primer responsable del CIS, máxime cuando entre la representante de la firma encargada de las encuestas electorales, Belén Barreiro, y uno de los colaboradores dominicales de opinión del periódico, Fernando Vallespín, suman dos de los más recientes presidentes del instituto de investigaciones CIS. Las descalificaciones “ad hominem” se encuentran entre las de más dureza en el escenario interpartidista en unas elecciones aún sin comienzo de la campaña. Uno de los más acerados argumentos contra los métodos del actual CIS se presenta como la práctica, sin pruebas de apoyo, consistente en la presentación del encuestador como perteneciente al CIS, ante lo cual el potencial encuestado suele colgar el teléfono por sesgo antigubernamental. Naturalmente, la mediocridad de la explicación no desmerece al CIS sino al encuestado.
Y el corolario que subyace en el global de la crítica es la necesidad o lo contrario de la permanencia de la investigación y encuesta públicas en beneficio de la iniciativa privada. Resulta necesario a este propósito el recuerdo de lo ocurrido en las últimas elecciones de julio de 2023, cuando, según la firma Newtral, empresa de comunicación y verificación de datos fundada por Ana Pastor, las marcas 40db (la de Belén Barreiro), Cluster, ElectroPanel y CIS, por este orden, fueron las que con más fidelidad se acercaron al resultado final de los comicios. En aquella campaña, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, cuyo liderazgo sigue ostentado en esta ocasión electoral, manifestó que “no habrá un Tezanos en mi gobierno, y su cese será el primero en el Consejo de ministros”. En esa línea, una vez celebradas las elecciones de julio de 2023, el director de GAD3, Narciso Michavila, que opera por encargo del diario ABC, y que quedó en el puesto décimoquinto de aproximación a la realidad electoral según el estudio de Newtral, dijo “reconocer su error”, para continuar en su objetivo de “no mentir ni malversar, como considero que hace Tezanos, con el CIS”.
Hay varios ejemplos para la consideración de lo que es “mal perder”, pero las declaraciones de Michavila tuvieron serías posibilidades de acercarse al podio de este menester. El analista político de La Vanguardia, Enric Juliana, acreditó hasta seis encuestas diarias entre los días 1 y 17 de julio de 2023, esta última la fecha límite para la publicación de las mismas. El grado de dificultad con que se operaba en los comicios de 2023 habida cuenta del resultado final y el ambiente de triunfalismo hacia las potencialidades de PP y Vox para el triunfo y la formación de gobierno acredita en las firmas punteras en los trabajos de demoscopia una profesionalidad que no exhibió el resto. El CIS y su presidente Tezanos, con sus errores y con aquel clamoroso acierto de 2023, ofrecen la impresión de víctimas de un trato injusto y con una inquina extraordinaria. Las elecciones del 29 de noviembre se presentan, pues, como una ocasión para renovar los aciertos de 2023. Narciso Michavila, quien pierde con frecuencia el natural tranquilo en su forma de explicar las tendencias e inclinaciones de voto cuando hay que referirse al presidente del CIS, tendría que abandonar el papel que ilustró Josep Pla, en “El cuaderno gris”, y su recuerdo de los exámenes de derecho, “la palabra retracto me suena a dolor de muelas”.





