Volver a empezar
Los que mantienen con ellos mismos y los demás una actitud prepotente y una actuación soberbia, no están dispuestos a admitir sus errores y por tanto a volver a empezar. Son políticos que adulteran la democracia y en su interés y ambición personal rompen el saco de las ilusiones de los ciudadanos y ciudadanas y terminan con la esperanza, haciendo posible, cada paso que dan, que todo es manifiestamente empeorable, tal como sostiene la Ley de Murphy.
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