Los carabineros en España
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Cuerpo de Carabineros fue un cuerpo armado en España para la vigilancia de costas y fronteras y la persecución del contrabando.
El origen de los carabineros estaría en las denominadas “rondas” que, a mediados del siglo XVIII, pasaron a depender de la Real Hacienda, como “resguardos de rentas”. En este primer momento habría que destacar la Real Brigada de Carabineros, creada en 1732, con sede en Amposta. Carlos III dio unas ordenanzas en 1770, y nueve años después se reorganizaron estos resguardos de rentas en un solo Resguardo general de rentas.
Terminado el Trienio Liberal el servicio de vigilar las fronteras pasó al ejército en 1825, pero Fernando VII terminó por reorganizar el mismo cuando el 9 de marzo de 1829 creó el Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras, que organizó el mariscal del campo José Ramón Rodil, cuando fue ministro de Hacienda el que seguramente fue el mejor gobernante de la década ominosa, Luis López Ballesteros. En 1834 se fundió con el Resguardo Civil para pasar a ser el Cuerpo de Carabineros de la Real Hacienda, de carácter civil.
Al parecer, el Cuerpo de Carabineros estaba muy desacreditado y en el momento de las Regencias se procedió a una clara reorganización, concretamente en el año 1842, naciendo el Cuerpo de Carabineros del Reino, con organización militar, aunque dependiendo del Ministerio de Hacienda. Al parecer, se reconocía que se habían generado muchos lances y conflictos con autoridades y oficinas de rentas, algo que el Gobierno deseaba terminar. Pero, además, se quería demostrar a comerciantes e industriales que el Cuerpo no era un enemigo, sino un “protector especial”, terminando con la “absurda preocupación de creerle hostil” Solamente los contrabandistas y defraudadores debían temer “sus ataques”. Por otro lado, la disposición que reorganizaba el Cuerpo establecía que, aunque podía ser considerado como un premio para los militares, no era un Cuerpo para el descanso, ni un privilegio, sino dedicado a un trabajo constante contra los enemigos de las rentas nacionales, además de sus obligaciones para con el mantenimiento del orden.
En 1848 se creó la Dirección General de Carabineros y el Cuerpo pasó a depender del Ministerio de la Guerra. Recordemos que en ese año se creó la Guardia Civil, un cuerpo militar para el mantenimiento del orden, por lo que se reforzaba el concepto que las cuestiones relativas a este tema debían tener un marcado carácter militar. El Ministerio de Hacienda conservaría la organización del servicio.
Aunque hemos visto que muchos militares terminaban en el Cuerpo, en la alusión a la reforma de 1842, se consideró la necesidad de crear en Villaviciosa de Odón, el 22 de octubre de 1863 el Colegio de Carabineros Jóvenes, donde se formaría a los sargentos que aspiraban a ser oficiales y a los alumnos que optaban a cabos.
La Restauración acentuó el carácter militar del Cuerpo a través de la Ley Adicional a la Constitutiva del Ejército del 19 de julio de 1889, y que modificaba la Ley Constitutiva del Ejército de 1878, una Ley orgánica que desarrollaba las funciones de las Fuerzas Armadas según lo establecido en la Constitución de 1876.
En 1895 nació el Colegio Alfonso XIII para hijos y huérfanos del personal del Cuerpo, estableciéndose en El Escorial, donde dos años antes se había trasladado el Colegio de Carabineros Jóvenes, con el que se refundió al crearse la Academia Especial de Carabineros en 1907. Eso sí, cada centro contó con reglamentos propios.
En vísperas del golpe que puso en marcha la Dictadura de Primo de Rivera, en el verano de 1923 el teniente general José Olaguer Feliú fue nombrado director general de Carabineros, que puso en marcha distintas reformas, como la de aminorar a doce horas diarias el servicio de los carabineros, la ampliación y mejora de los Colegios del Cuerpo, la construcción y mejora de cuarteles, y aumentar las clases y plazas del Colegio de Huérfanos de El Escorial. Al final de la Dictadura de Primo, en septiembre de 1929, se erigió un monumento en agradecimiento al Cuerpo en San Lorenzo de El Escorial.
Como consecuencia de la sublevación del 10 de agosto de 1932 que, como es sabido fue protagonizada Sanjurgo el director general del Cuerpo, el Gobierno de la República suprimió la Dirección General de Carabineros, sustituyendo su gobierno por un general inspector dependiente del Ministerio de la Guerra.
En 1936, el Cuerpo tenía más de dieciséis mil efectivos. En la Guerra civil el Cuerpo, en general, se alineó con la República, ya que solamente un tercio de sus efectivos se puso del lado de los sublevados. En dicho bando sublevado Queipo de Llano fue confirmado como general inspector del Cuerpo.
Durante la contienda el número de efectivos del Cuerpo aumentó considerablemente en la República, doblándose el número que había antes de estallar el golpe. Los carabineros estuvieron en la élite de las fuerzas armadas de la República, habiendo algunas unidades que, en realidad, estaban formadas exclusivamente por carabineros.
Habida cuenta del papel jugado por los carabineros en la contienda Franco suprimió el Cuerpo por una ley del 15 de marzo de 1940, integrándose sus efectivos no represaliados en la Guardia Civil.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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