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EL PERIÓDICO
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La excelsa democracia de Fulgencio Batista


Entre 1952 y 1959 Cuba era una dictadura corrupta al servicio de las grandes corporaciones económicas de Estados Unidos y, en aquel entonces, de otras organizaciones criminales. Sin el menor atisbo de libertad o democracia. Y aquí no hay ni existe discusión histórica: las empresas norteamericanas se apropiaron de la economía del país. Adquisiciones de propiedades inmuebles, tierras, recursos naturales y mucho más avaladas por la “democracia” del dictador. Todo muy de la época.

Después llegó la revolución tirando abajo aquel entramado de interés económicos. Sobre el hueso puro y duro del dinero se aposentó el debate ideológico. Los sucesivos gobiernos norteamericanos argumentaron la falta de democracia, la guerra fría al comunismo, el conflicto de los misiles, y todo lo que quiera para continuar asediando lo que consideraba suyo. Pero no, aquí no hay peras sino perlas. Detrás de parte del exilio cubano en Miami, de las corporaciones que aun tienen en sus libros de contabilidad sus activos en Cuba, solo hay un objetivo “que nos devuelvan lo nuestro”. La democracia es el instrumento, pero lo último que piensan es lo qué haría una democracia plena en Cuba. Qué leyes, qué regulaciones, qué votarían los ciudadanos cubanos sobre la entrega económica del país a los Estados Unidos, valoradas las consecuencias sobre la vida cotidiana de los cubanos.

En la protección de sus intereses económicos los gobiernos de Estados Unidos han sometido durante décadas a un embargo comercial terrible a la economía cubana. No solo en un asedio por hambre típico para doblar voluntades. Detrás del cerco estaba, además y para muchos sobre todo, la intención de salvaguardar sus intereses. Imaginen. En un terreno adquirido durante la dictadura de Batista el capital europeo ha construido un resort turístico. Una contrariedad. Ya no solo tendrán que litigar contra Cuba. También contra aquellos que adquieran derechos sobre lo que consideran suyo. Y en esa, destapar lo que quieren que los demás olviden: que ninguna dictadura debería ser fuente de legitimidad en la vida de una democracia.

¿Qué exige el gobierno de Estados Unidos? En simple y llano, que un futuro gobierno democrático de Cuba devuelva las propiedades a los que considera sus legítimos propietarios, dado que las obtuvieron gracias a una dictadura anterior a la de Castro. Es decir, que la democracia debe dar por buenos los excesos y abusos de la dictadura militar, dado que fue anterior a la dictadura del proletariado.

Y aquí llega el intríngulis del patio trasero que se convierte en porche. La madre de todas las batallas legales. ¿Un tribunal de una Cuba democrática debe reconocer los derechos económicos obtenidos durante la dictadura militar?¿Las cooperativas, las familias que viven por décadas en edificios, toda la sociedad que ahora habita Cuba deberá ser desahuciada gracias a la legitimidad de la dictadura militar? Sera un trago duro de pasar, allí e internacionalmente. En la práctica, la reclamación de derechos económicos adquiridos durante la dictadura militar, además de validar aquella tiranía atacará la soberanía popular de una futura democracia. Para los intereses de Estados Unidos democracia y dame lo que considero mío son sinónimos. Una democracia cubana que tome sus propias decisiones nunca será reconocida como democracia por los gobiernos norteamericanos.

El “demócrata” Batista murió en 1973 en Málaga (España) protegido por otro famoso “demócrata” llamado Franco. Hay casos en que toca traducir y Cuba es uno de ellos. Cuando algunos dicen exigir democracia en Cuba (que falta hace) están diciendo “devuélveme el rosario de mi madre, y quédate aparte con todos los demás”. Será de interés cuando el “money, money” acuñado durante la dictadura militar se encuentre con la soberanía nacional de una futura democracia cubana y las cosas recuperen su nombre e historia.

Catedrático de Sociología Matemática.