La Federación Socialista del Sur de Portugal celebró un Congreso en el mes de octubre de 1912. En el mismo participó, entre centros y secciones, la Unión de Mujeres Socialistas de Lisboa, la ciudad donde tuvo lugar dicho Congreso.
Una de las principales cuestiones que se trataron fue la de la actitud del socialismo portugués en la política. Al respecto, se aprobaron por unanimidad las siguientes conclusiones:
1. El Partido Socialista seguiría en la lucha política en la línea de la lucha de clases, siguiendo las resoluciones de los Congresos nacionales e internacionales.
2. El Partido consideraba que la República era una forma de gobierno intermedia para nuevas fórmulas sociales, y por eso manifestaba su completa indiferencia ante las distintas fracciones en las que se había dividido el republicanismo portugués. Se apoyarían solamente las reformas que se juzgasen beneficiosas para los trabajadores cuando se diesen. Debemos recordar que hacía muy poco que se había derribado la Monarquía y proclamada la República.
Pero, además, en materia de alianzas electorales se aprobó una moción en la que se decía que por el momento no se contemplaba esta cuestión, aplazando la posibilidad de las mismas si las circunstancias del futuro lo exigían.
En la cuestión de clericalismo y militarismo no se presentó moción alguna, pero Fernández Alves, uno de los ponentes, ofreció un discurso donde expuso lo perjudicial que suponía el predominio del clericalismo y del militarismo. Además, expresó que con el cambio de régimen no se había adoptado una política claramente anticlerical.
Más importancia se dio a la cuestión sindical, criticando el modelo francés con auge del anarquismo, un peligro que veían los socialistas lusos tanto en su país como en España. Por eso, se acordó combatir a los propagandistas sindicalistas, defendiendo la estrategia socialista de acción política y económica a la vez.
Por fin, se aprobó que el Partido debía ingresar en la Internacional en el momento en que tuviera fondos para pagar la cuota correspondiente.
Hemos consultado el número 1385 del 25 de octubre de 1912 de El Socialista.





