Talleyrand. La Venus suplicante. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Talleyrand para proteger a Catherine de la policía, puso a su disposición una estancia en su principesca residencia, tras pedir a Barras, el único miembro del Directorio del cual podía esperar un favor, que detuviera la persecución policial. “Es la persona más incapaz de conspirar de Europa” le escribió. “Es india, muy hermosa, muy perezosa y, la mujer menos activa que conozco… La amo y le aseguro por mi honor, que jamás en la vida se ha visto envuelta ni en posición de envolverse, en conspiración alguna”. Sus argumentos no eran del todo convincentes. El pasado de Catherine Grand (apellido de casada) transcurría por París y por Londres, algo que bastaba en aquel momento, para justificar el interés de la policía revolucionaria.
Para entonces Catherine llevaba ya un tiempo residiendo en la capital de Francia y, su belleza se había hecho famosa. La condesa Adèle de Boigne recordaba haberla visto en una fiesta antes de la Revolución, a la cual se presentó desnuda y solo cubierta por su fantástica cabellera. Estas extravagancias gustaban a Charles-Maurice. No debe extrañarnos pues que la “indiana” despertara la simpatía, la admiración y ¿por qué no?, el deseo de tantos hombres, sin excluir al abbé de Périgord. La mujer sabía cuidar de si misma y, fue la vinculación que mantenía con algunas personas importantes de Londres y, las cartas que les enviaba explicándoles lo que estaba ocurriendo en París, lo que despertó las suspicacias de la policía. Pero Talleyrand no mentía (al menos conscientemente) cuando afirmaba que aquella preciosidad no era una espía.
Catherine Noël Worlé había nacido en 1726 en la India, concretamente en la colonia danesa de Tranquebar, de una familia criolla de ascendencia bretona. Famosa desde muy joven por su extraordinaria belleza, se casó en 1777 con un comerciante suizo naturalizado inglés llamado George-François Grand, funcionario de la Compañía de las Indias. “Era alta y poseía toda la gracia y la agilidad tan comunes en las mujeres nacidas en Oriente”, la describiría años después Madame de Rémusat en sus memorias, y el retrato que hizo de ella Vigée Le Brun en 1783, cuando tenía 20 años lo confirma. El matrimonio se instaló en Calcuta, pero los rumores de una liaison amorosa de Catherine con un oficial irlandés, sir Philip Francis, dieron lugar a un pleito en el que el marido cornudo exigió responsabilidades económicas al adúltero, que fue condenado y hubo de pagarle una abultada indemnización. El de diciembre de 1780 mister Grand “facturo” a su mujer a Europa en barco.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.