Monty. 1066 En Falaise. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
El Mariscal Sir Bernard Law Montgomery, Vizconde del Alamein, disputó con personas con las que debía haber condescendido. Pública y descortésmente, despidió a gente que debieran haber sido consideradas como sagradas, dentro de la hermandad del ejército. Se jactó de sus condiciones de jefe. Todo eso, teniendo en cuenta la manera de ser y pensar tradicionales, era imperdonable. En el mismo país existía una innata desconfianza por parte de cierta gente, una intensa antipatía por quien, habiendo triunfado, no se tomaba la molestia de ocultar, que estaba encantado de ello. Algunos que conocieron a Montgomery (alias “Monty”) en sus primeros tiempos, recordaban que tenía la costumbre de decir: “Para triunfar en el Ejército se necesita ser algo grosero. Y yo lo soy un poco”.
Ciertamente, todo eso hubiera sido bastante para frenar la carrera de Montgomery, si no hubiera sido porque en un momento de enorme peligro nacional, Monty fue de victoria en victoria, sin ningún fracaso serio, hasta el final de la guerra. Eso fijó su reputación ante el público.
Creó un nuevo sistema de mando. Quizá hizo más que nadie, para liquidar la disputa, que enturbió las relaciones entre la RAF y el Ejército, durante los primeros años de la guerra. Y despertó en Gran Bretaña, una fuerza moral que se manifestaba casi con el placer de la resurrección.
Hubo un tercer grupo de simpatizantes: el gran número de militares y aquellos con los que Montgomery, había procedido con amabilidad y estimulante energía. Esas personas con las que trataba regularmente, eran más conocidos que amigos; pero constituyeron un equipo de leal y firme apoyo, que tenía raíces en todos los ámbitos de la sociedad.
Monty atraía el desasosiego, como otros atraen la indiferencia. Hasta parecía natural en la carrera del mariscal, que no hubiese trabajado nunca en el Ministerio de la Guerra, antes de ser nombrado jefe del esta Mayor Imperial. Y lo cierto era que había pasado, una parte considerable de su carrera, luchando con los enraizados en esa institución. Era chocante que se supiera tan poco de su vida privada.
Pues eso.
Continuará.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.