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El socialismo polaco. Tercera Parte


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La cuestión nacionalista siempre estaba presente en el ámbito socialista polaco. En 1899 los socialistas ucranianos de la región de Galitzia crearon una organización propia. Pero, además, los socialdemócratas del Imperio austrohúngaro comenzaron a debatir que podría crearse una organización política supranacional o constituir una serie de organizaciones nacionales socialistas coordinadas. Los socialistas polacos estaban a favor de la segunda solución, y por ello proclamaron que el PPS constituía la organización nacional socialista de todos los polacos, independiente de que estuvieran bajo dominio austriaco, alemán o ruso. Este mismo debate se dio en Alemania, y ante ello, los socialistas polacos solicitaron que se proclamasen candidatos de habla polaca en las elecciones en aquellas circunscripciones electorales con población mayoritaria polaca, especialmente en la Alta Silesia. Wilhelm Liebknecht apoyó esta petición, considerando que los socialdemócratas alemanes no podían dudar del derecho de los polacos a su independencia. En este debate sería importante la postura de Rosa Luxemburgo y de su grupo, siempre contrario en sí al nacionalismo polaco. Rosa Luxemburgo se había nacionalizado alemana. Al final, se llegó a una especie de solución de compromiso, por la que se designarían candidatos en lengua polaca en unas circunscripciones y otros de lengua alemana en zonas de donde hubiera mezcla de nacionalidades.

En la Polonia rusa el final de siglo se caracterizó por un importante aumento de las huelgas promovidas por los socialistas, a pesar de la represión ejercida por las autoridades zaristas. En esta zona fueron muy activos los internacionalistas de Rosa Luxemburgo. Además, la Liga judía se acercó a este grupo al considerar que la independencia polaca no era el primer objetivo, sino la consecuencia de la emancipación social. Pero tampoco todos los socialistas judíos se inclinaron hacia la postura internacionalista. En este sentido, estaba Herman Lieberman, un destacado parlamentario, que era más afín a la posición nacional del PPS.

Los internacionalistas, fieles a sus ideas, buscaron hermanarse con los más radicales del movimiento revolucionario ruso. En el partido había surgido una nueva generación donde destacaba el impresor Feliks Dzierzynski, que luego sería colaborador de Lenin y jefe de la policía política soviética, así como Karl Radek, uno de los más eminentes periodistas en Moscú, para terminar siendo víctima de Stalin.

La Revolución rusa de 1905 causó una viva impresión entre todos los socialistas polacos, independientemente de sus posiciones. El PPS aprovechó la ocasión para potenciar su estrategia en favor de la independencia polaca. Por su parte, el SDKP organizó sus propias movilizaciones y manifestaciones, llegando a ver importantes enfrentamientos con el ejército ruso. Hubo grupos en ambas formaciones que optaron por el empleo del terrorismo a través del lanzamiento de bombas. En el PPS los más jóvenes se enfrentaron a Pilsudski. Después de la Revolución las disensiones volvieron en el seno de la formación. En el Congreso de Lemberg se aprobaría de nuevo el objetivo de buscar la independencia nacional, aunque se reconocía que, dadas las circunstancias, era imposible en ese momento, es decir, que la situación no se encontraba madura. En primer lugar, era necesario que cayera el régimen autocrático zarista para luego conseguir la aprobación de una constitución federal.

Los grupos que se habían armado en el PPS entraron en contacto con el ejército austriaco, pensando que el clima internacional de tensión creciente, y en este caso entre el Imperio Austrohúngaro y Rusia, podría ser favorable a la causa polaca. En este sentido, Pilsudksi consideraba que la alianza debía ser circunstancial.

Cuando estalló la guerra, reclutó unos treinta mil legionarios que lucharon con los Imperios Centrales contra Rusia en el frente este, aunque también es cierto que no todos eran socialistas.

El socialismo internacionalista, es decir, el SDKP, se vinculó, posteriormente, a la Revolución Rusa.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

 

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