Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
De pronto, el 5 de junio cesaron las lluvias y, llegó el momento de emprender el Gran Viaje. Llevaban una caravana compuesta por chusma, una nueva escolta beluchistaní, con un total de 7 hombres que habían sido escogidos en el bazar, “nueve rufianes” obtenidos de un banyan, Ramji, propietario y comerciante de esclavos, que cobró a Burton por la contrata de sus hombres, más de lo que le habrían costado si los hubiese adquirido en el mercado. A Burton le divertía denominarlos “los hijos de Ramji”. El jefe de la caravana, o kafilah-basi, era Said bin Salim, el hombre que ya había encabezado el viaje en busca de Rebmann. Said llevaba su propio séquito: cuatro esclavos armados con moquetes y un chico y dos chicas para sus placeres. El sultán prestó un barco y, así fue transportada la caravana hasta el continente.
África se habría ante ellos: un continente gigantesco, cruel, fétido, miasmático, cuyos misterios aún estaba envueltos en toda serie de mitos y leyendas. En el intento de su exploración, ya habían fallecido muchos hombres si haber viajado muy lejos de la costa. El famoso contemporáneo de Burton, el doctor Livingstone, había sido apresado por una tribu. Tal como informó Burton a la Royal Geographical Society, su destino era la aldea de Ujiji, en la costa del gran lago Tanganika. Allí existían algunas colonias árabes y, el sultán tenía fama de ser beneficioso para los comerciantes. La ruta hasta Ujiji era bien conocida, por haber sido abierta ya en 1825 por un tratante de marfil y esclavos, un árabe al que habían seguido muchos otros desde entonces.
Burton había esperado contratar porteadores suficientes ya en el continente – según sus estimaciones, iba a necesitar unos 120 – pero sólo pudo obtener 36, ya que los mercaderes árabes se habían llevado la gran mayoría de los hombres disponibles. Adquirió 30 animales de carga, pero iba a necesitar más. En esta tesitura, se vio obligado a dejar atrás, parte de su valioso equipamiento, con la esperanza de que los árabes lo transportasen más adelante.
Burton y Speke invirtieron dos semanas en realizar los últimos preparativos, en la aldea de Kaloe, para emprender por fin la marcha hacia el interior el 27 de junio. A las cuatro de la tarde – expediciones como esta ya salen tarde desde el primer día – tras disputas, riñas y retrasos sin cuento, Burton pudo, por fin, dar la señal de partir. Aunque la estación de las lluvias había concluido en Zanzíbar, en el continente empezaba a llover copiosamente. La caravana avanzó durante hora y media antes de detenerse.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.