Reformas administrativas en Cataluña y Barcelona en la República
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En el tiempo de la República se planteó un proyecto de reestructuración territorial para toda Cataluña, la conocida como División Territorial de Cataluña, aprobada por un decreto de la misma de 1936. El origen de esta idea fue el encargo que la Generalitat realizó en 1932 a Pau Vila, un geógrafo e investigador de Sabadell que realizó importantes investigaciones geográficas en Cataluña, y posteriormente en Colombia y Venezuela. En el proyecto también intervinieron Antoni Rovira i Virgili y Josep Iglésies, entre otros.
Se pretendía formular una nueva organización del espacio en relación con los servicios públicos administrativos. Así pues, es establecieron nueve regiones o veguerías y treinta y ocho comarcas. Barcelona sería la capital del Barcelonés, englobando, además de la ciudad propiamente dicha, Hospitalet, Badalona, Esplugas, San Just Desvern, San Adriá del Besós y Santa Coloma de Gramanet.
Con la toma de Cataluña por Franco esta división fue abolida. En democracia se adoptó esta nueva división territorial en el año 1987 aunque se modificaría en 1989 y 1990, aunque, posteriormente, se han ido añadiendo nuevas comarcas.
Por su parte, internamente, Barcelona tuvo una nueva estructura administrativa en 1933. Se establecieron diez distritos: I-Barceloneta, II-Poble Sec y Montjuïc, III-Sarriá, Vallvidrera y San Gervasio, IV- San Pedro y Derecha del Ensanche, V-El Raval, VI-Izquierda del Ensanche, VII-Sants, Les Corts y Hostafrancs, VIII-Gracia, IX-Horta, San Andrés de Palomar, Sagrera y Campo del Arpa, X-San Martín de Provensals, Clot y Poblenou. A finales de los años cuarenta, se añadieron dos más, el XI-Les Corts y XX-Sagrada Familia.
En relación con Barcelona los años treinta vieron el planteamiento de un nuevo proyecto urbanístico, el conocido como Plan Macià (1932-1935). Fue elaborado por los arquitectos del GATCPAC, con Josep Lluís Sert al frente, y donde también estuvieron Le Corbusier y Pierre Jeanneret. El objetivo era conseguir el establecimiento de una distribución funcional de la ciudad a través de un orden geométrico, con tres ejes vertebradores y una nueva fachada marítima con rascacielos. También debía procederse a una intensa mejora de equipamientos y servicios, así como a la construcción de vivienda pública, la creación de un gran parque y centro de ocio en el delta del Llobregat (Ciudad de Reposo y Vacaciones). No se llevó a la práctica porque estalló la guerra, pero puede ser considerado un importante capítulo de la historia del urbanismo barcelonés y europeo. Algunas de sus ideas se recuperarían cuando regresó la democracia.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.