Talleyrand. Ensayo general. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
A lo largo de los 5 años en que Talleyrand fue agente general, durante la segunda mitad de los cuales, no se olvide, mantuvo su idilio con Adélaïde de Flahaut, que le hizo padre de un niño, tuvo que enfrentarse con el creciente malestar de un número importante de sus propios representados. Aunque la Iglesia les proporcionaba alojamiento gratuito, la mayoría de los clérigos recibía una miseria, mientras que el 90% de sus rentas iba a los obispos y a otras altas dignidades eclesiásticas. Aquel lujo que “la calle” achacaba, indignada, a toda la Iglesia, beneficiaba en realidad a muy pocos. Lo primero que hizo el nuevo agente, fue preparar un edicto real, que elevaba la renta mínima de los curas “de parroquia”” de 500 a 700 libras anuales, aunque no todos los parlamentos se mostraron de acuerdo, a la hora de registrar el edicto en 1786.
Para dar una base racional a sus pretensiones, Talleyrand ordenó elaborar un censo que iluminara los puntos oscuros (y eran muchos) de la administración eclesiástica. A tal efecto envió un cuestionario, a todas y cada una de las diócesis del país. Con ello la Iglesia obtuvo por primera vez, un conocimiento de sí misma, que nunca antes había alcanzado o, que siempre había preferido no tener. Cuando el resultado del informe, fue finalmente expuesto a la Asamblea general en 1785, plasmado en la excelente prosa de su inspirador, produjo tanta admiración, que su autor fue gratificado con 100.000 libras, que, por descontado, no despreció. Lo aprendido con su primer encargo importante, le resultaría muy útil luego, cuando dio el salto a la política y a la economía del país a partir de la Revolución. En 1789, al igual que había hecho en 1785, se propuso lo mismo: ahogar la disidencia gritona de los elementos más radicales del bajo clero, como los Grégoire y Gouttes.
Recordemos que el intento de promocionarlo al cardenalato, capitaneado por Mme de Brionne, sus hijas, nuera y unos cuantos incondicionales más, había fracasado en 1784, a pesar de que sus promotoras habían recurrido incluso al rey Gustavo III de Suecia, de viaje por Italia, para que les echara una mano con el papa. También contribuyó al fracaso, el desgraciado asunto conocido como “del collar de la reina”, que dio al traste con la reputación del cardenal de Rohan, primo de la condesa de Brionne, que fue arrestado sin contemplaciones y, los enemistó a todos con María Antonieta.
La noticia de que la salud del arzobispo de Bourges, una diócesis importante del sur del Loira, iba de mal en peor, hizo concebir esperanzas al triunfador de la Asamblea general de 1785 y, Charles-Maurice inició una discreta campaña de propaganda, difundiendo que él era el favorito en la sucesión del prelado en cuestión.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.