Talleyrand. Ensayo general. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Si Talleyrand no parece tomarse muy es serio su ordenación sacerdotal, a la que alude solo de pasada en sus memorias, sí se entregó con todas sus fuerzas y talento, a su cargo de agente del clero francés con ocasión de la Asamblea general, que iba a reunirse en París en mayo de 1780. Para entonces no tenía aún experiencia alguna sobre la administración de la Iglesia, pero su capacidad de aprendizaje y de adaptación a las circunstancias, le abrieron el camino que le hizo acreedor de su primer triunfo. Su cargo, que iba a extenderse de mayo de 1780 a septiembre de 1785, lo convirtió en representante de la Iglesia ante el rey. El clero era el primero de las órdenes del reino y, poseía la cuarta parte de las propiedades del país, que producían unas rentas superiores a las del tesoro real. Gozaba de derechos y privilegios fiscales y jurídicos que sus agentes, en colaboración con las diócesis, se encargaban de defender cuando eran discutidos. Venía pue a representar, cono nos explica el historiador Waresquiel, algo así como el poder ejecutivo de un clero, cuyas asambleas generales y extraordinarias, funcionan como el poder “legislativo”.
Sus oficinas se hallaban en el convento Des Grands-Augustins, que daban al muelle del Sena frente al Pont Neuf. Allí se conservaban los archivos del clero, bajo la custodia de Henri-Gabriel Duchesne., que será el secretario particular de Talleyrand.
Pero Charles-Maurice no era el único agente, porque la norma exigía que hubiera dos. Su compañero, Pierre-Daniel de Boisgelin, nombrado por la diócesis de Aix (Talleyrand lo había sido por la de Tours, gracias a un hábil juego de manos de su tío) era también un abbé mundano y mujeriego, frecuentador de los salones de París, pero tuvo mala suerte en uno de sus affaires. Tomó por amante a una tal Anne Coupper, que lo había sido de Luis XV y, a la que este casó con un marques: el episodio dio lugar a un escándalo, a consecuencias del cual el marido fue exiliado a 40 leguas de París y, Boisgelin perdió la mitra que su tío, arzobispo de Aix, le había prometido, de modo que optó por esfumarse y dejarla agencia del clero en manos de su compañero.
Aunque los panfletos contra Talleyrand, aparecidos durante la Revolución, se esfuerzan en pintarlo como un inútil, un perezoso y un vividor, no se corresponden en absoluto con la realidad. Desde el primer día Charles-Maurice puso de relieve, su enorme capacidad de trabajo. Velaba hasta altas horas de la noche, para poder enviar las numerosas cartas que esperaban sus corresponsales. Allí se inició como estadista de alto nivel. En aquel lugar no se le exigía que fuera religioso, sino práctico.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.