Sobre las mujeres y las candidaturas republicanas antes del sufragio femenino
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En distintos trabajos hemos estudiado el papel de las socialistas alemanas y españolas en relación con las elecciones en ambos países antes de que se reconociese el derecho al sufragio femenino. Vimos como se movilizaban dentro de sus propias organizaciones o grupos en el seno de los partidos para promover el voto de sus compañeros de vida o de trabajo. Pues bien, al parecer, existió una especie de fenómeno relativamente paralelo en el seno del republicanismo español entre los siglos XIX y XX cuando en España estaba ya reconocido el sufragio universal pero exclusivamente masculino.
Una columna en el periódico Las Dominicales del Libre Pensamiento de marzo de 1907 trataba de las “mujeres en acción” vinculadas a las candidaturas republicanas.
Al parecer, Nicolás Salmerón había declarado en una visita realizada a Barcelona en el Centro republicano de Gracia, que la primera vez que había salido diputado allí debió, en gran parte, su éxito electoral a las mujeres. Pero bien sabemos que no podían votar. Lo que había ocurrido era que las mujeres republicanas se habían empeñado contra la corrupción electoral ahuyentando de las urnas a los electores falsos.
También Demófilo, es decir, Fernando Lozano Montes, uno de los librepensadores fundamentales españoles entre ambos siglo, además de ser uno de los creadores del propio periódico de Las Dominicales, debió su éxito electoral en Linares al trabajo de las mujeres republicanas. Por su parte, las republicanas de Badajoz en el año 1903 se agruparon en las puertas de los colegios electorales para impedir que entraran los electores falsos. Es más, llegaron a arrebatar de las manos las candidaturas de los que se habían vendido, obligando a los mismos a coger candidaturas republicanas.
El periódico consideraba que las mujeres tenían una particular perspicacia que permitía descubrir a esos electores falsos, pero también es cierto que el artículo destilaba una especie de sexismo porque se añadía que empleaban la “impunidad de su sexo” para convertir sus acciones en irresistibles.
Por eso se solicitaba que las mujeres de Madrid hicieran los mismos en los colegios de la capital en las próximas elecciones porque ellas, siempre según nuestra fuente, tenían más interés en las elecciones que los hombres porque estaban más “necesitadas de redención”, es decir de emancipación, según entendemos. De las urnas podía salir la República pero, curiosamente, no se aludía al sufragio femenino, sino que esa República terminaría con la injusticia de los consumos que ellas padecían al ir a comprar los productos básicos (los consumos gravaban alimentos y otros productos fundamentales), pero también con los privilegios a la hora del servicio militar acabando con la infamia de que solamente hicieran ese servicio los hijos de las madres pobres, y, por fin, porque dicha República establecería una buena escuela para todos. Así pues, las urnas eran importantes para las mujeres y por eso se debían empeñar en combatir la corrupción electoral.
Como decíamos, no se hablaba del derecho al sufragio. Ciertamente, se aludía a que en otros lugares se estaba luchando para conseguir el derecho electoral, pero en España no se podía hacer porque no había el “ambiente” adecuado. Pero se pedía que las mujeres se pusiesen a la tarea de colaborar en crear un “ambiente” favorable a la República. Como vemos, se da una cierta ambigüedad en relación con la mujer por parte del republicanismo, algo que ya sabemos. Por un lado, se quería que las mujeres participasen más en la vida política y social española para conseguir traer la República, es decir, un cambio profundo, pero no se estaba defendiendo de forma clara el sufragio femenino. Nos preguntamos si cuando se aludía a que no había un “ambiente” adecuado se estaba de nuevo interpretando según la tesis clásica de que las mujeres seguían bajo la influencia de la Iglesia, o si no había aún apoyos sociales suficientes aún para reclamar con éxito el derecho.
Al final, se hacia un llamamiento a las mujeres del pueblo para que trabajaran contra la corrupción electoral en los colegios electorales, sin dejar de hacer una crítica sarcástica a las mujeres “niñas mimadas del capital”, en un guiño de contenido social.
Hemos trabajado con el número del 22 de marzo de 1907 de Las Dominicales del Libre Pensamiento
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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