Thor Heyerdahl y "Rapa Nui". XV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
El moái arrodillado del que hablamos en el anterior escrito, pertenecía también, al periodo más antiguo de la isla. Una muestra más – algo que se iba haciendo habitual – de la actividad artística desplegada, por los primeros y remotos habitantes de Rapa Nui. Para los pascuenses, un moái “tuturi” (arrodillado) era una absoluta novedad. Pero Heyerdahl, viajero perspicaz por las regiones andinas y, buen conocedor de sus antiguas culturas, le encontraba un sorprendente parecido, con las estatuas genuflexas levantadas por los pueblos preincaicos en Tiahuanaco, junto al lago Titicaca. Las leyendas coinciden en que dichas estatuas, de dimensiones también sobrehumanas, ya estaban allí, desamparadas y sin dueño, cuando el primer inca ascendió al trono del imperio. Sostienen, asimismo, que en aquella época los maestros escultores, había emigrado ya, por las acuáticas lejanías del Pacífico, hacia un destino ignoto. Desde este punto de vista, el descubrimiento del moái “tuturi”, devolvía por enésima vez a la palestra, la polémica sobre el origen de los polinesios ¿Habían traído los adoradores del Sol el arte de esculpir, a la isla más solitaria del mundo?
HABLAN LAS ESTATUAS. “Estábamos ya mucho más cerca de nuestro objetivo (relata Heyerdahl) y la segunda pieza del rompecabezas, no tardaría en ocupar su lugar. Habíamos descubierto que los constructores, de los hermosos muros incaicos del primer periodo, habían esculpido también, estatuas distintas de los famosos gigantes pétreos del Rano Rararuk, que tanto renombre habían dado a la isla de Pascua. Al fin, íbamos a poder dialogar con los taciturnos seres de piedra de nuestra isla. Los primeros en hablar, fueron los humillados y degradados ejemplares, que aparecieron emparedados en los templos y, éstos desataron las lenguas de los altivos y retadores colosos, que se alzaban sobre ellos, los que, a su vez, extendieron el rumor hasta la cantera de la montaña”.
A medida que los arqueólogos excavaban y limpiaban, los velos del misterio iban descorriéndose. Los hallazgos, a cuál más extraordinario, se sucedían sin interrupción. Por último, al cabo de varios meses de trabajo, tras reunir la información sobre los diversos materiales y atar cabos, los miembros de la expedición noruega, estaban en condiciones de arriesgar una conclusión. Había tres periodos culturales, sedimentados ordenadamente en la enigmática historia de la isla de Pascua, los mismos que hoy son aceptados por los múltiples estudiosos del tema, de manera casi unánime. Se podía fijar, un primer periodo (386-1100 d.C.) temprano o de los tiempos antiguos. Un segundo periodo (1100-1680 d. C.) medio o de la edad de oro. Y un tercer periodo (1680-1868) último o de la época decadente, que se cerró cuando los misioneros se establecieron em el Ombligo del Mundo.
Durante los tiempos antiguos, un pueblo de cultura altamente especializada, que poseía la típica y depurada técnica de los incas, en el tallado de las piedras, había realizado monumentales construcciones en Rapa Nui. Las más primitivas aparecieron entre los siglos VI y VII de la era cristiana. Sus edificios clásicos fueron los “abu” y, las estructuras a ellos asociadas, de una perfección arquitectónica, nunca superada ni igualada, en las posteriores etapas históricas. Para levantar sus altas y airosas paredes, aquellos artífices de antaño, se habían servido de grandes bloques de piedra, cortándolos como si fueran de mantequilla y, encastrándolos entre sí, sin dejar el más mínimo resquicio. Tales monumentos se localizaban, por lo general, cerca de la costa y, se orientaban paralelos a ésta. Bill Mulloy investigó sobre este último extremo en los “abu” interiores y, dedujo que su posición estaba relacionada con observaciones astronómicas, principalmente solsticios y equinoccios. Vistos por el lado de la “tabua”, los altares tenían aspecto de fortalezas parcialmente escalonadas, al fondo de una explanada de regulares dimensiones, despejada de piedras, que funcionaban como plaza de reuniones, para todo tipo de actividades comunitarias.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.