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Reflexiones de Rodolfo Llopis sobre las Misiones Pedagógicas en 1934


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Rodolfo Llopis realizó una serie de reflexiones sobre las Misiones Pedagógicas raíz de la publicación Misiones Pedagógicas. La obra del Patronato desde septiembre de 1931 hasta diciembre de 1933, que salió en 1934. Sus reflexiones estarían en la reseña que sacó la revista Leviatán en su segundo número, de junio de 1934. Hoy queremos rescatar lo que allí escribió Llopis.

Nuestro protagonista afirmaba que las elecciones del 12 de abril de 1931 demostraron que las grandes ciudades eran republicanas, pero también otro hecho, que la mayoría de la población rural permanecía “por desgracia, insensible a toda inquietud ciudadana”. Ese momento histórico había demostrado, como en ninguna ocasión anterior, el abismo que separaba la España rural de la España urbana. Y eso se había debido a una política tradicional practicada por los políticos de la Monarquía.

Pero la República no podía continuar con la misma política. Necesitaba despertar la conciencia de los pueblos, acabar con la ignorancia, liquidar el caciquismo, mejorar las condiciones de trabajo, ofrecer progresos a esos pueblos y que ya se disfrutaban en las ciudades, y humanizar la vida rural. En una palabra, había que ganar la España rural para la República.

En ese trabajo se empeñaron los distintos Ministerios, y el de Instrucción Pública también adoptó un programa a cumplir en esa misma línea descrita. En primer lugar, abrió escuelas y llevó maestros a los pueblos. Pero todavía era poco. Había que estimular la conciencia en las aldeas, convirtiendo la escuela en eje de la renovación social. Hay estaría el origen de las Misiones Pedagógicas.

Así pues, acudió a los pueblos un equipo de “misioneros” esforzados, es decir, maestros, estudiantes, profesores, inspectores, y provistos de cine, radios, libros y gramófonos, para instalarse en la escuela. Unas veces trabajaban con los maestros y otras veces con los niños. Otras veces lo hacían con los adultos, y por fin, con todo el pueblo. Y ante los posibles recelos de la población, derivados de una larga historia de engaños y desengaños, Cossío escribió un mensaje:

“No tengáis miedo. No venimos a pediros nada. Al contrario; venimos a daros de balde algunas cosas. Somos una escuela ambulante que quiere ir de pueblo en pueblo. Pero una escuela donde no haya libros de matrícula, donde no hay que aprender con lágrimas, donde no se pondrá a nadie de rodillas, donde no se necesita hacer novillos. Porque el Gobierno de la República, que nos envía, nos ha dicho que vengamos, ante todo, a las aldeas, a las más pobres, a las más escondidas, a las más abandonadas; y que vengamos a enseñaros algo, algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde los otros aprenden, y porque nadie, hasta ahora, ha venido a enseñároslo; pero que vengamos también, y lo primero, a divertiros. Y nosotros quisiéramos alegraros y divertiros casi tanto como os alegran y divierten los cómicos y titiriteros.”

La Misión dejó en cada pueblo una biblioteca, un cine, una radio, un gramófono. Pero, sobre todo, dejaba la inquietud, porque habría proyectado una vida más humana, en fin, habría despertado la conciencia.

Después del equipo de “misioneros” llegaba el teatro, y los coros, y luego el Museo ambulante de Arte, y hasta el guiñol, además de los cursos para los maestros. Las Misiones desplegaron una actividad que Llopis calificó de asombrosa, que se habría condensado en el volumen publicado por el Patronato de las Misiones. Era un espléndido balance de una “actuación fecunda”, y que arrojaba cifras que convenía divulgar. Se habían realizado setenta Misiones en trescientos pueblos. Se habían formado tres mil quinientas bibliotecas con medio millón de lectores, con espectáculos de teatro y coro en ciento quince pueblos, mientras que el Museo circulante había montado exposiciones en setenta localidades. En total, cuatro mil pueblos se habían visto favorecidos por la obra de las Misiones.

Pero Llopis terminaba su reseña advirtiendo del peligro que suponía la reducción presupuestaria que el Gobierno radical había remitido a las Cortes, porque cercenaría a las Misiones Pedagógicas.

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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