Principios del socialismo en Dinamarca a principios de los años sesenta
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Nos hacemos eco de los principios fundamentales de los socialdemócratas daneses en la primera mitad de los años sesenta, según su programa, con el fin de profundizar en el conocimiento del socialismo europeo. Nos fijamos en su programa aprobado en el XXVII Congreso, celebrado en junio de 1961. Al parecer, la declaración de principios de dicho programa reemplazaba la que se había aprobado en 1913, es decir, casi medio siglo antes. Se trataba de una evidente y necesaria actualización.
Para los socialdemócratas daneses el objetivo del socialismo democrático era la liberación del hombre, la garantía de su seguridad, y la creación de condiciones de libre desarrollo en armonía con sus responsabilidades para con la colectividad.
Según estos principios correspondía al interés de la colectividad crear una estructura más propicia para el desarrollo social. Debían priorizarse los intereses de la población en su conjunto sobre los privados. El bien común debería ser el factor decisivo en la determinación de los objetivos comunes.
Los socialdemócratas daneses insistían mucho en la idea de la colectividad, especialmente en relación con la propiedad.
Cuando el interés público lo exigiese la colectividad debía asegurar sus responsabilidades en materia de inversiones y producción.
Pero que los socialistas en Dinamarca dieran tanta importancia a la colectividad no descuidaron al individuo, ni mucho menos. Debía quedar en condiciones de ejercer una mayor influencia, debía tomar su parte de responsabilidad en el seno de la comunidad, en la ejecución de sus obligaciones y en el cuadro de las organizaciones a las que perteneciese.
La evolución científica y tecnológica abría a todos los pueblos del mundo perspectivas de progreso y de bienestar que iban más allá de la imaginación. Pero a la vez estaba la amenaza atómica.
Dinamarca se caracterizaba por su participación activa en la cooperación internacional, y debía cumplir su deber llamando la atención acerca de los peligros de la energía nuclear. Dinamarca debía contribuir al establecimiento del desarme internacional controlado, para la disminución de la tensión internacional, pero sin sacrificar la seguridad.
El socialismo democrático se fundaba sobre los derechos del hombre, y por eso, debía salvaguardar la libertad y la paz de todos los pueblos y de todas las naciones. Para cumplir con este objetivo había que emprender una política de cooperación internacional y de relaciones libres entre las diversas partes del mundo, entre los diferentes pueblos.
Desde el punto de vista del socialismo democrático la realización de su libertad individual debía estar irreductiblemente ligada a la reivindicación de la justicia económica y a la igualdad de acceso al fondo común de los bienes culturales.
Sobre ese principio esencial el socialismo democrático se oponía diametralmente a la vez a toda dictadura y al capitalismo.
La liberación del hombre era imposible bajo una dictadura que privase al individuo de sus libertades civiles elementales, pero tampoco esa libertad estaba asegurada si se mantenían los privilegios económicos procedentes del régimen capitalista.
La estructura social debía desarrollarse dentro de un espíritu cívico con el fin de que el progreso científico y tecnológico fueran provechosos para todos y para que la cooperación pacífica quedase asegurada entre todos los pueblos del mundo.
El desafío del porvenir solamente podía ser afrontado en libertad y en pasa, en la seguridad y en el bienestar de todos.
El socialismo democrático se propondría aceptar ese desafío.
Hemos trabajado con el número del 22 de octubre de Le Socialiste del año 1964.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.