La masonería española y la proclamación de la República portuguesa (1910)
Portugal experimentó un importante cambio político en el año 1910 con la llegada de la República.
- Publicado en Historalia
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Portugal experimentó un importante cambio político en el año 1910 con la llegada de la República.
En este apunte nos acercamos a la historia del primer cuarto de siglo de la historia de la Federación Socialista de Buenos Aires.
El gran maestre del Gran Oriente Español, el destacado personaje que fue Miguel Morayta, realizó unas reflexiones sobre los ritos en masonería en la asamblea de dicha Obediencia de julio del año 1910 que nos permiten entender su importancia para la existencia de la misma, y de la mano de un masón fundamental en la Historia de la masonería española.
El destacado masón, historiador y político republicano Miguel Morayta reflexionó en el número de enero de 1910 del Boletín del Gran Oriente Español, del que era gran maestre, sobre las escuelas laicas. Queremos recuperar su pensamiento, al respecto, en esta breve pieza por la justificación de la existencia de las mismas en virtud de la libertad de enseñar.
Desde Granada, y en noviembre de 1923, Fernando de los Ríos recordó la importancia que supuso el año 1848, es decir, el año de la Revolución de la que se ha denominado la “primavera de los pueblos”, pues consideraba que los socialistas eran herederos de aquel espíritu. El intelectual y socialista español estaba incidiendo en el profundo calado social de la última gran Revolución liberal.
Luis Jiménez de Asúa expuso la postura socialista en el debate constitucional en materia religiosa. De su discurso queremos, en esta pieza, referirnos a la cuestión económica, especialmente en relación con los sacerdotes y el servicio que prestaban, una vez que se establecía la separación entre el Estado y la Iglesia.
El Socialista publicaba un artículo de E. Ryser desde Ginebra en julio de 1926 en el que el autor consideraba que la cuestión de las vacaciones pagadas para los asalariados era una de las reivindicaciones inmediatas de los obreros organizados y, por lo tanto, para ayudar a los que luchaban por este derecho y “necesidad social”, ofrecía argumentos. Para ello se basaba en las actas de los “Derechos del Hombre” de M. Maurice Millaud, hijo del economista y profesor de Economía política en la Universidad de Ginebra.
La Masonería española fue siempre contraria al empleo de la violencia de signo político y social. Especial importancia tuvo, en este sentido, su condena del terrorismo, pero también de la represión indiscriminada del mismo.
El destacado cooperatista socialista Regino González, al que recurrimos con cierta frecuencia para abordar el cooperativismo de signo socialista en estas páginas, recordaba la importancia en la primavera de 1926 de que el trabajador acudiese a las cooperativas como un medio para poder ahorrar.
Francisco Azorín informaba en abril de 1926 en su página semanal sobre esperantismo en El Socialista de una situación ambivalente en relación con el empleo del esperanto en las organizaciones del movimiento obrero europeo, y que nos permite comprobar que algunas eran fervientes partidarias de este instrumento en clave internacionalista, pero otras no tanto.
En el periódico socialista español se insertó una columna en la primera página del último número de octubre de 1930, que pretendía ser una especie de aviso sobre la exportación del fascismo italiano.
Uno de los aspectos que más generaba crítica y ataques por parte de los sectores religiosos y políticos del integrismo español en relación con la masonería tenía que ver con los actos públicos o semipúblicos que pudiera realizar en la época de la Restauración, ya que, se interpretaba que la Constitución, aún permitiendo el culto privado, no permitía la publicidad del mismo, y en este sentido, por parte de estos sectores se incluía a la masonería. La segunda parte del artículo 11 decía lo siguiente: “No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado”.
Francisco Azorín informaba en su columna semanal sobre el esperanto en El Socialista, del día 29 de diciembre de 1925, que había publicado en Barcelona un libro de más de cuatrocientas páginas, titulado, Kataluna Antologio, de Jaume Grau Casas. Por nuestra parte, recordaremos que Grau Casas (1896-1950) fue un escritor en lengua catalana y uno de los esperantistas catalanes más importantes que ha habido, junto con su propio hermano Joan.
Francisco Azorín explicaba unos días después del fallecimiento de Pablo Iglesias en su sección de “Notas esperantistas” de El Socialista como conocieron ambos el esperanto. Sabemos que tanto Iglesias como Azorín tuvieron el primer contacto con el mismo en el Congreso de la Segunda Internacional, celebrado en Copenhague en 1910.
La masonería española no sólo realizó actos en las capitales y ciudades, sino también en localidades mucho más pequeñas, como es el caso que aquí nos ocupa, el pueblo de Valdemorillo en la sierra de Madrid, no muy lejos de El Escorial.
Los interesados en acercarse a las relaciones entre el socialismo español y el esperanto tienen un artículo monográfico, harto interesante, y que pueden consultar en la red. Se trata de un trabajo de Francisco de Luis Martín, titulado “Aproximación al esperantismo socialista en España (1906-1936), publicado en Aula, número 7 de 1995, páginas 243-257, de la Universidad de Salamanca.
“la mujer lógica no puede ser independiente en un mitin y sierva en la casa conyugal”
El movimiento obrero, tanto anarquista como socialista, dedicó mucha atención a la difusión del esperanto como un instrumento en favor de la igualdad y superador de las fronteras, de las barreras estatales. El esperanto era un idioma que podía servir como medio de comunicación universal. En el caso de los socialistas españoles es conocida la creación de grupos o círculos esperantistas, además de enseñarse el esperanto en los cursos y charlas que se organizaban desde las Casas del Pueblo. Tanto el PSOE como la UGT aprobaron distintas resoluciones favorables a la difusión del esperanto, y los socialistas se vincularían también a la Asociación Anacional Mundial o SAT, que después de la Gran Guerra pretendía coordinar los esfuerzos de los esperantistas en su afán internacionalista. Algunos socialistas de cierta importancia fueron destacados esperantistas como Cayetano Redondo, Francisco Azorín, Rodrigo Almada o Santiago Aznar entre otros. El movimiento esperantista creció en tiempos de la República, y hasta en Valencia se celebraría en 1934 un congreso del SAT.
Después de la intensa persecución ejercida tanto desde el Estado como desde la Iglesia en el reinado de Fernando VII contra los miembros de las sociedades secretas y de la masonería, la reina Gobernadora María Cristina promulgó el día 26 de abril de 1834, a los pocos meses de fallecido su esposo, un real decreto que concedía la amnistía a todos los que habían pertenecido a sociedades secretas, aunque imponía también penas a quienes en lo sucesivo perteneciesen a las mismas.
Comisiones Obreras ha publicado un informe que, si se nos permite el comentario, es demoledor, acerca de la pobreza en la Comunidad de Madrid, una de las más ricas, con diferencia, de todo el país. Y lo ha hecho empleando fuentes oficiales, tanto de la propia Comunidad como del Estado. Al parecer un 20% de la población estaría en riesgo de pobreza, es decir, 1.370.000 personas, siendo 300.000 menores de dieciséis años. Hay más de dos millones y medio de hogares con serios problemas, con ingresos muy bajos, y medio millón de personas están en una situación de carencia material severa. Además, son las mujeres las que más sufren. Tener un trabajo no garantiza ya una vida digna, porque el 14’4% de los empleados están en riesgo de pobreza. Hay familias que no pueden comer ni carne, ni pollo ni pescado.
En el otoño de 1914 el destacado socialista Daniel Anguiano reflexionaba, ya comenzada la Gran Guerra y a cuenta de la invasión alemana a Bélgica, sobre los odios a los pueblos. Lo hacía a través de la revista Acción Socialista.
Eduardo Torralva Beci reflexionó sobre las invocaciones a Dios a cuenta de la guerra, en plena Primera Guerra Mundial que deseábamos comentar en esta pieza. Lo hizo en octubre de 1915, cuando dicha contienda ya llevaba un año generando muerte y miseria. Sería una reflexión donde negaba la existencia de Dios, además de responsabilizar al hombre de lo que estaba ocurriendo, centrándose, por lo demás, en los grandes personajes públicos, con especial atención en el presidente Wilson.
En este apunte queremos acercarnos a la visión que Jacinto Benavente desarrolló sobre el socialismo en el otoño de 1915 a través de la revista Acción Socialista. Desde el punto de vista ideológico Benavente fue, cuando menos, complejo. En todo caso, el literato colaboró de forma relativamente periódica en publicaciones socialistas españolas.
En un artículo publicado en El Obrero sobre el Manual de Bernard Shaw sobre socialismo y capitalismo para mujeres inteligentes, que salió en 1928 decíamos que la primera edición española fue del año 2013 en la editorial RBA con prólogo de Margaret Walters y traducción de Dolors Ubina.
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