Cara y cruz del empleo del esperanto en organizaciones obreras en 1926
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Francisco Azorín informaba en abril de 1926 en su página semanal sobre esperantismo en El Socialista de una situación ambivalente en relación con el empleo del esperanto en las organizaciones del movimiento obrero europeo, y que nos permite comprobar que algunas eran fervientes partidarias de este instrumento en clave internacionalista, pero otras no tanto.
En primer lugar, Azorín se refería, y con elogios en la Escuela Superior Obrera, que estaba situada en la mansión Easton Lodge, donada por la condesa de Warwick al movimiento obrero británico, un asunto que hemos tratado en estas páginas de El Obrero. Azorín recordaba este hecho y el esfuerzo económico de los sindicatos para poner en marcha y acondicionar el espacio. Pues bien, la Escuela había decidido emplear como lenguas oficiales el inglés y el esperanto. Si el primero era para los asistentes británicos, el esperanto se emplearía para los extranjeros. Así, al parecer, informaba el Manchester Guardian.
Azorín empleaba este ejemplo porque le gustaría que cundiera el mismo en la Federación Sindical Internacional que, en su escuela de verano a celebrar en la última decena de julio en Bruselas, seguía el “viejo método de usar el inglés, el francés y el alemán” para sus conferencias, como si la internacional obrera se redujese a los países con estas lenguas, y se desconociese la existencia de una lengua internacional, que evitaría las traducciones.
Hemos trabajado con el número del 6 de abril de 1926 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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