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El alboroto por las medidas contra la epidemia de viruela en Teotitlán del Valle (Oaxaca) en 1796

En este trabajo estudiamos el alboroto que se produjo en la localidad de Teotitlán del Valle de Oaxaca (Virreinato de la Nueva España) en 1796 a raíz de la medida que se tomó por las autoridades para combatir la epidemia de viruela. Dicha localidad tiene su importancia histórica, ya que fue uno de los principales pueblos de los zapotecos en el México precolonial.

El principal problema que tenemos para entender las razones por las que los indios se alborotaron ante la respuesta dictada para curar a los enfermos y evitar la propagación de la misma reside en el hecho de que nuestra fuente procede de las autoridades, por lo que tenemos que ser cautos con las interpretaciones de los hechos. En todo caso, adentrémonos en los mismos.

Al parecer, en septiembre de 1796 en Teotitlán se estaba propagando una epidemia de viruelas, y que debía proceder de la jurisdicción de Tehuantepec de la misma provincia donde se había desarrollado la enfermedad desde junio del año anterior con una gran incidencia, a pesar de las disposiciones emitidas para terminar con ella y que no se extendiese.

Se ordenó que las personas contagiadas se curasen separadas en el Hospital, y aunque se procedió, al parecer, con suavidad y, en principio dicha decisión fue aceptada, terminó por alterar a los indios, especialmente cuando afectó a los hijos, por no ser conocedores de los beneficios de dicha medida, siempre según las autoridades. El número de descontentos creció cuando aumentó el número de enfermos, estallando un alboroto el 8 de octubre. Un nutrido grupo de vecinos sacó con violencia a los enfermos del Hospital provincial, atropellando al Justicia, que no se atrevió a valerse de su autoridad, consciente de que no podía con el número de los participantes en el motín.

El Justicia decidió ponerse en contacto con el Intendente, que ordenó el envío a la población de una Compañías de Granaderos y otra de Fusileros del Batallón de Infantería Provincial de Oaxaca. Llegaron en la misma noche del día 8. Prendieron a los cabecillas, y se sosegaron los demás, consiguiendo dispersarlos y que regresasen a sus casas. Se restituyó a los enfermos al Hospital, y la calma regresó a la población como se constató a primera hora de la mañana. Al parecer, todo se consiguió sin que se produjeran desgracias, seguramente por la rapidez de la intervención.

Fuente: AGS (Archivo General de Simancas), SGU, Legajo 6974, 16.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.