LA ZURDA

A propósito de “El Museo Pictórico o Escala Óptica” de Antonio Palomino

La editorial Maxtor acaba de publicar el facsímil (de una edición argentina) de una obra clásica de gran valor, El Museo Pictórico o Escala Óptica de Antonio Palomino de Castro y Velasco (1655-1726).

Palomino fue un pintor cordobés de familia acomodada que pudo estudiar pintura con Juan Valdés Leal y con Juan de Alfaro y Gámez, discípulo, a su vez de Velázquez. Se ordenó subdiácono y, bajo la protección de Alfaro, marchó a la Villa y Corte, relacionándose con dos grandes pintores, Claudio Coello y Juan Carreño de Miranda para comenzar a pintar al fresco. Ascendió socialmente, ya que fue alcalde del Concejo de la Mesta y hasta consiguió un título nobiliario. En 1688 fue nombrado pintor de cámara de Carlos II, momento en el que comenzó a recibir influencias de Luca Giordano. Estuvo en Valencia y en otras ciudades, para regresar a Madrid. Interesan sus frescos de la cúpula del Sagrario de la Cartuja de Granada, los que pintó para la cúpula de la basílica de Valencia, y sus pinturas para el Monasterio del Paula en la sierra madrileña. En la página web del Museo del Prado podemos acercarnos a parte de su obra en lienzo.

Pero Palomino ha pasado a la historia por el libro, cuyo facsímil acaba de salir, una obra que publicó entre 1715 y 1724 en cuatro tomos (la edición actual está dividida en dos volúmenes), y que se convirtió ya en su momento en una imprescindible obra de consulta para los estudiosos de la historia de la pintura española barroca. En la obra se estudia la teoría y práctica pictóricas, aspectos menos interesantes para el lector actual, pero, sobre todo, a través del tercer tomo, titulado El Parnaso español, pintoresco y laureado, podemos acercarnos al trabajo que hizo sobre las vidas y obras de los pintores españoles, un poco al modo, y salvando las distancias, del ejemplo de Vasari con los pintores italianos en su momento. La obra tuvo ya probada fama durante el siglo XVIII, traduciéndose al inglés, francés y alemán. Palomino estudió a 225 pintores y también escultores.

Al parecer, la motivación para escribir esta obra estaría en la necesidad de reivindicar la pintura como un arte liberal y con carácter científico, como ha estudiado Miguel Morán. En este sentido, recomendamos el artículo que publicó con el título “El rigor del tratadista: Palomino y el Museo Pictórico”, en Anales de Historia del Arte, 6, (1996), págs. 267-314.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.