El socialismo japonés desde el socialismo español en el siglo XIX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Los socialistas españoles siempre estuvieron muy atentos a cómo surgían y evolucionaban los distintos movimientos obreros, especialmente, de signo socialista, en Europa y en el continente americano, pero no se olvidaron de lugares más alejados, como el continente asiático. Conocedores del inmenso cambio que supuso la Restauración Meiji, prestaron atención, no sólo a esa transformación económica, social, cultural y política, sino también al naciente socialismo japonés. Esta atención se consagró en las páginas de El Socialista.
La primera referencia que hemos encontrado en El Socialista sobre el movimiento obrero japonés es una alusión breve en la sección “Movimiento político”, habitual en el periódico en sus primeras décadas en el número del 17 de julio de 1891. Dicha sección siempre estaba copada por noticias y alusiones a partidos socialistas europeos y americanos, pero en es número 280, se decía que en el Japón el movimiento obrero iba adquiriendo importancia, y que en muchas ciudades los trabajadores habían celebrado el primero de mayo.
Se informaba en el número del 25 de febrero de 1898 que en Tokio y otras ciudades del país se habían verificado importantes manifestaciones de los pequeños agricultores y de los obreros en paro. Las manifestaciones eran la respuesta a la crisis económica que había provocado el cierre de más de 12o fábricas durante tres meses, dejando sin trabajo a unos cien mil trabajadores. Los manifestantes reclamaban la reducción de todos los derechos que gravaban los medios de subsistencia, mientras que los campesinos la supresión del impuesto territorial. Debieron ser manifestaciones de envergadura, seguramente de las primeras que vivió Japón, con cientos de miles de manifestantes.
El socialismo japonés mereció una columna extensa en el número del 18 de junio de 1897, un análisis del mismo desde la óptica española, aunque se centró más, realmente, en lo societario o sindical.
El rápido desarrollo del capitalismo en el Japón había provocado, como consecuencia que se pusiera en marcha también con rapidez un movimiento obrero consciente, y que en ese momento podía ser considerado como más intenso y extenso que el de algunos países europeos.
En relación con el movimiento societario se citaba a los tejedores de Yokohama y de Lambkah, organizados de un modo parecido al de los sindicatos británicos. De igual modo se habían organizado los mecánicos, tipógrafos, decoradores, albañiles y los trabajadores de la piel de Tokio. En otras ciudades también se habían formado sociedades obreras, a pesar de las dificultades y resistencias de todo tipo de los patronos y, sobre todo, de las autoridades. La alusión a los sindicatos británicos nos parece harto sugerente. ¿No estaban aplicando los trabajadores conscientes japoneses el método de sus autoridades que se fijaban en los modelos europeos más avanzados en relación con las instituciones políticas, las fuerzas armadas, las finanzas, etc., para inspirarse por su parte en el movimiento obrero más organizado y disciplinado, como podía ser considerado el británico, y que tenía, además, una mayor tradición que el de los países europeos continentales? En conclusión, según el Correo de Japón, precisamente uno de los principales representantes de los intereses británicos, el número de obreros organizados casi llegaba a los trescientos mil.
Ese mismo periódico calculaba que el número total de obreras y obreros en el Imperio japonés se aproximaba a los tres millones, por lo que estaríamos hablando de un 10% de obreros asociados, un porcentaje que el periódico español consideraba nada desdeñable porque no hacía aún treinta años que el país había dejado de ser feudal.
Pero también se había desarrollado el socialismo. Los primeros socialistas habrían sido obreros intelectuales, que habían conocido el socialismo a través de las obras del socialismo científico occidental.
Se explicaba que algunos de los oficiales de Estado Mayor enviados por el Gobierno al Reino Unido para estudiar la organización del ejército habían regresado convertidos en socialistas y habían traducido el Manifiesto del Partido Comunista.
Un joven japonés de su regreso de Australia, donde había participado en su movimiento obrero, había formado en Tokio el periódico El Porvenir del Obrero, partidario de la lucha de clases y donde se habían publicado reivindicaciones políticas como condición necesaria para la emancipación del proletariado.
El desarrollo del socialismo había comenzado a generar inquietud en los capitalistas japoneses, como lo demostraría el gran número de artículos que se publicaban en los periódicos defensores de la burguesía sobre el movimiento obrero, contando cuestiones que no diferían mucho de lo que publicaban periódicos del mismo signo en Europa. Solamente era más razonable el mencionado Correo del Japón, seguramente porque, siendo tan británico sabía bien que no era posible detener el movimiento obrero. Pero los periódicos netamente japoneses eran muy beligerantes, como el Nippon Gin, órgano del Partido Liberal, y que se publicaba en Tokio. En el mismo se podía leer que, ciertamente, convenía atender las reclamaciones obreras pero que, una vez mejorada la situación de los obreros, el Gobierno sabría cumplir con su deber con los “recalcitrantes” que quisieran continuar excitando a los obreros con sus “doctrinas de odio y de destrucción”.
Unos días después, en el número del 9 de julio, se explicaba, a raíz de un análisis del progreso socialista norteamericano que en Estados Unidos se había fundado una Asociación de socialistas japoneses. Debemos recordar que en San Francisco se reunían agricultores y ganaderos para celebrar actos o mítines donde se protestaba contra la organización de la sociedad. Habían formado un programa o reglamento para pasar a ser el Partido Socialista Japonés de América, anunciando que se fusionaría con la Unión Socialista Internacional con el fin de propagar los principios socialistas y publicar un periódico, sin olvidar sus conferencias mensuales. Al parecer, publicó algunos folletos que habían sido prohibidos en Japón al considerar que atacaban el orden público. Pero algunos miembros se dirigían a su país y otros a Europa para conocer más las ciencias sociales.
En El Socialista del 8 de julio de 1898, después de explicar detalladamente el desarrollo económico japonés, se reafirmaba la tesis anterior en relación al desarrollo del movimiento obrero como consecuencia del desarrollo económico.
En realidad, la realidad sociolaboral japonesa era dura, ya que los trabajadores no contaban con un día de descanso semanal. Los obreros no tenían derechos políticos, pero se estaban movilizando por el sufragio universal, incluyendo el femenino. Así pues, los trabajadores se estaban movilizando, como ya hemos comprobado en las noticias de febrero de ese mismo año de 1898. Una consecuencia de esa movilización había sido un aumento general de los salarios.
Existía ya un buen número de ligas o sociedades de resistencia, con mítines y conferencias, entrando en el movimiento obrero tanto los trabajadores de empresas privadas como los que trabajan para el Estado, como los mecánicos del Arsenal de Kokosuka.
Solamente había un periódico de la clase obrera, El Mundo del Trabajo, y se publicaba en Tabata quincenalmente. En el mismo se defendía a la organización obrera para mejorar las condiciones de trabajo y la necesidad de que se adoptasen reformas sociales. Contaba con diez páginas y publicaba dibujos satíricos alegóricos de estilo japonés. Además, una de las páginas se publicaba en inglés. El Socialista publicó para el lector español algunas de los textos de este periódico para dar cuenta de las aspiraciones que defendía la publicación, además de noticias sobre algunos conflictos laborales, como el de los maquinistas y fogoneros de la Compañía ferroviaria que habían ganado una huelga, y que había servido de inspiración a otros trabajadores. Muy destacada sería la información sobre la formación en Tokio de una Asociación de estudiantes y con profesores y científicos para difundir la luz y la verdad.
Los japoneses habrían despertado en opinión de la publicación española.
En ese mismo año, El Socialista en su número del 2 de septiembre insertó un extenso artículo de Jaurès sobre el socialismo en Asia que constituye una verdadera joya como fuente por la importancia de su autor. En el mismo se aludía al desarrollo paralelo del capitalismo y del movimiento obrero y socialista en Japón, aunque el trabajo se centraba más en China.
En nuestra mente está profundizar en la visión que desde el socialismo español se tenía del japonés.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.