La escalera que sostiene Feijóo
En la primera semana de julio el Partido Popular no celebró un congreso, escenificó una rendición. El 21º cónclave nacional, que tendría que haber servido para pensar el país, ha sido un desfile de sumisión al liderazgo de Alberto Núñez Feijóo (con acento incorrecto en la primera o), un político de 63 años que sobrevivió a la amistad con un narcotraficante en los peores tiempos del narcotráfico en Galicia, cuando los jóvenes caían como moscas, un líder al que su partido ya no le concede margen para otro fracaso. Lo saben sus fieles, lo repiten los barones y lo gritan los editoriales de su prensa amiga: esta es su última bala, la de plata, la única capaz de matar al licántropo que usurpa (dicen) la Moncloa. Y están dispuestos a vaciar el cargador.
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