Marcas blancas
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Es dado el mundo de hoy en día a la geometría, la aritmética y la lógica. Así, es fácil escuchar como un tertuliano/a afirma sesudamente que el PSOE debe ampliar su base aproximándose al centro. Al parecer, la política es más una cuestión de trigonometría que de ideas. Por el otro lado del cuadrilátero, a la derechización del PP responden (y esto lo he oído tan cierto como que hay cambio climático) que el PP está centrado dado que el centro es dinámico y los acompaña en su desplazamiento. En fin, geómetras tiene la parroquia. Si pones dos opiniones juntas como que te pierdes: el PSOE debe irse hacia un centro que se encuentra en movimiento hacia la derecha. Cuando el PP refunda el centro, Vox se le queda a la izquierda. Y es que el centro ya no es lo que era antes. Ahora es más un falso 9. “El falso 9 es un delantero centro táctico que retrocede hacia el centro del campo, alejándose de los centrales rivales para generar superioridad, crear espacios y organizar el juego. A diferencia de un ariete tradicional, este rol busca confundir a la defensa, enlazar líneas y facilitar la llegada de extremos o volantes”. Creo que se refiere a Vox y el PP del 9 según la regla del 7 que le están haciendo. Pero no sé. El balompié no es lo mío. Llevo tiempo pensando en militar en algún club de futbol. Algo así como el Osasuna, pero lo voy dejando para luego, tal y como dejé de fumar.
Lo de los aritméticos o aritméticas es más o menos de lo más. Rufián opina que si los partidos políticos fueran marcas blancas pues se alcanzaría más cuota de mercado, optimizando los costes de producción y distribución ideológica. Y es tan cierto como que si yo tuviese ruedas ahorraría en zapatos. No digo que no, tiempo mediante. Pero hoy en día como que no va. En política es regla de tres que uno más uno hace (con suerte) uno y dos cuartos. Lo que viene a ser uno y mitad de cuatro cuartos. Y le pueden dar cuartos al pregonero, pero me da que ni con Galileo lo van a ver. Dada la fragmentación, la izquierda es más dada a montar el número restando que a Sumar. En suma, más praxis y menos remedios de la botica Boquilla.
Una comentarista con más rótulos que títulos, la de Alba, afirmaba hace un tiempo que: “la defensa del Fiscal General brillaría más si dimitiese”. Y se me quedó la estupidez. Quiero decir la estupidez dicha, no que me contagiase la estupidez. Recuerdo a la araña Carlota que para salvar al cerdito Wilbur tejió una tela diciendo “brillante”. En fin, toda una Epifanía. Ya en el plano de la lógica inferencial, hay que tratar otra estupidez que requiere más desarrollo.
Una expresión popular (con cierta edad lo recuerda sin duda) advertía con lavar la boca a quienes insultaban. Al niño se le amenazaba, después de cualquier taco o palabra malsonante fuese escatológica o no, “te voy a lavar la boca con jabón”. Era una intuición acertada de que los insultos manchan más los labios de quienes insultan que los oídos de quienes los reciben. Es el caso de Fétido (el de la familia adán, que significa persona sucia o mentalmente desastrada) en el Congreso de los Diputados. No había caído en el parecido, pero a base de hablar de podrido y corrupción ya me llega el mal olor nada más verle abrir la boca. Y pienso, pobre señor que seguro que huele a espina de rosas. Pero que no. Creo que ya he visto el abismo y la peor condena: ser el odontólogo de este señor y pedirle que abra la boca. Comprendo lo de las mascarillas del novio y hermano de Ayuso. No piensen mal. No es nada sexual, solo impúdico.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.