Empapados dos
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
El rito es la puerta de entrada al mito. En esta época de cristos hay quienes trivializan sobre nazarenos hípster. Se visten, pero no son. Solo están. No hay tal. Es como la sintonía de los frikis con los trajes y bailes regionales. Es un tal para cual. Además, con el glamur de lo vintage. Que ahí coinciden hípster y frikis, nazarenos y trajes regionales. Y podría para más. La iglesia católica siempre supo hacer coincidir santos y vírgenes con las fiestas populares. No hay mejor verbena que San Antonio, San Cayetano y la Paloma; o más libro, moro y cristiano, que San Jorge. Es el patrón de las fiestas patronales. No hay fiesta popular que no sea domingo de ramos. Volvemos sobre los pasos y al final, el tango se llama “Volver”. Toda es una. Mantilla, peineta, virgen del Pilar o Moreneta.
Montesquieu lo dejaba muy claro, el rito importa por ser la legitimación de la existencia del clero y su poder para regularlo. Por eso las iglesias llevan muy mal que las personas quieran hablar con su dios o diosa directamente. Mejor que se descalcen los hombres o se calcen los hombros las mujeres (lo entenderá si estuvo en San Pedro). Al final todo el poder es la vara de mando. Sin báculo va de ídem. Esta mañana en una radio comparaban la cola de Juan Pablo II con la cola de Francisco, y al parecer la de Juan Pablo II era más gorda y mas larga. En fin, pasen y vean, la función que nunca termina va a comenzar.
Mientras tanto, en Israel, “they begin the beguine”, reinician su futuro a partir del Antiguo Testamento. Por si no lo ha leído, las historias de las tribus de Israel son más cruentas que un ciclo de cine gore. No saben lo que da de sí ser los favoritos de tu dios. Y todo el bombardeo de amor que le das a los demás. Suenan todos los bajos de Barry White, pero sin Barry White.
La derechura torcida española decidió hacer de la política un vía crucis en plan “día de la marmota”. Dado que en un día la tierra gira 360 grados sobre sí misma, ellos vuelven y vuelven y vuelven como regresa cada noche. Aún no han aprendido que esto de crucificar fuera de temporada, sobre todo demoscópicamente, termina siempre en resurrección. Corneille lo escribió mejor que cualquiera: “Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”. O lo que es lo mismo, “los políticos que sus encuestas y bulerías matan gozan de buena salud”.
Algunas labores de oposición y actuaciones judiciales son más parecidas a “La vida de Brian” que a un trabajo de Salzillo o Montañés. Por cierto, gracias eternas a George Harrison por pagar de su bolsillo la producción de una película que le apetecía ver. Más o menos lo mismo que algunos medios de comunicación pagando la producción de películas demoscópicas a algunas casas de encuestas. Las dos son obras de ficción, pero donde va a parar. Las proyecciones demoscópicas llevan mucho más clavo que la escena final de “La vida de Brian”.
Por último, una breve reflexión sobre la apropiación simbólica y las elites semióticamente extractivas. En eso llegamos al lujo de la modestia. La humildad no es una opción para los humildes. La modestia no es un mérito para los pobres. Nadie dice de la persona que pide ayuda sentado sobre un cartón en la calle “¡qué modesto es ese mendigo!”, “¡qué llaneza!”, “¡qué sencillez!”. En fin, “¡pero qué campechano es este mendigo!”. Los atributos de la pobreza o la miseria describen el estado natural de algunos, pero se convierte en un mérito elevado para el poderoso. Francisco, un gran tipo rodeado de malas compañías religiosas, es tan humilde que le enterrarán en Santa María la Mayor, a dos pasos de otros humildes pecadores. En eso coincide con los niños palestinos de Gaza. También parece que han decidido que los entierren humildemente bajo los escombros de las escuelas y hospitales arrasados. En nada más coinciden. La inocencia infantil aún no es pecado. Creo. No sé. Es un parecer.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.