Las falsas apariencias
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
“¿La verdad? No puedes soportar la verdad”, gritaba el coronel Jessup ─Jack Nicholson─ en la película Algunos Hombres Buenos. Y tenía razón, la verdad puede llegar a ser insoportable. Una de las verdades es Maquiavelo desnudo. Maquiavelo nunca escribió sobre el deber ser. Solo describía lo que observó en el comportamiento de los poderosos. Rousseau estaba en el debería ser y la democracia liberal vistió a Maquiavelo con accesorios llamados equilibrio de poderes, legalidad e incluso soberanía popular. La apariencia de imparcialidad era el tocado precioso. La joya de la corona del deber ser.
Hoy en día la verdad es que se ha abandonado la apariencia de imparcialidad. Por ejemplo, en la justicia la apariencia de imparcialidad ya era difícil de sostener en una cultura popular como la española, más acostumbrada a sufrir a Maquiavelo que a Rousseau. Ahora es más que evidente la apariencia de ser juez y parte, lo que dificulta estar de parte de las acciones del sujeto a pesar de estar completamente a favor del objeto: lo que representan. En otros tiempos, si contemplabas a un grupo de jueces delante de los juzgados, con toga y puñetas, lo primero que pensabas podía ser, parece que quedan todos en los recesos para salir a fumar. Ahora ya surge la duda. ¿Han quedado para fumar o está en trámite parlamentario una ley que no les gusta en el PP?
Apuesto por lo segundo, en una nueva y particular imparcialidad preventiva que no es parcial. No. Es completa. De ahí el silogismo flogístico: ¿cuándo la parcialidad es completa (pensemos en los tribunales de justicia del dictador Franco, por suerte ya afortunadamente democratizada en su momento al jurar todos aquellos jueces acatar la constitución en un acto solemnísimo) deja de ser parcial para ser imparcial por completitud? ¿Qué diría Gödel de esto? -Lo de jueces franquistas que juraron primero las leyes fundamentales del régimen dictatorial para después abjurar, jurando sin perjurar nuevamente sobre la Constitución democrática, ¿lo he soñado? No creo. Una democracia plena no podría admitir el sometimiento doctrinal de uno de sus poderes a una legitimidad proscrita. Fue de las primeras cosas que hicieron en democracia. Dejar claro que “ordenamiento jurídico de la dictadura franquista mal. Caca. Democracia bien, buena, mola mazo”. Que 50 años más tarde se anulen sentencias infames dictadas en periodo franquista es una prueba evidente del compromiso democrático fuerte y militante que estaba allí ya desde el inicio.
Recuerdo una encuesta que publicaron sobre la justicia. El comentarista afirmaba algo así: “a pesar de la creencia general de una valoración negativa de la justicia, la encuesta muestra que esta es buena”. Ese es parte del problema, que las encuestas construyen y prostituyen la realidad social. La tunean y la venden al gusto. Una vez establecida la industria demoscópica, florece la competencia y la aleatoriedad imparcial ha sido reemplazada por una nueva “mano invisible”: el interés del cliente. En el código ético de las empresas demoscópicas afirman: nunca se actuará de forma que se perjudiquen los intereses del cliente. Cuando lo leí me pegunté: “¿y si los intereses del cliente entran en contradicción con los datos?”. Razonamiento ingenuo. En ocasiones da la impresión de que algunos medios de comunicación envían los titulares a algunas empresas demoscópicas y estas solo tienen que poner cifras concordantes con el producto que quieren promocionar. Algo que me suena mucho: “tú hazlo y después el fiscal te lo afina”.
En este caso puedo imaginar: “tu escribe el titular de que a (“muchos”, poner cifra) de los votantes del PSOE no les gusta la política del PSOE en (poner caso en particular, indultos, amnistía, financiación, lo que sea según precio de mercado) y quieren que gobierne el PP (dadlo con un “bastantes”, para que no cante demasiado). Por cierto. Añade unas elecciones ya. Los votantes del PSOE opinan que debe haber unas elecciones generales ya, dado que creen que las ganaría el PP con Vox. Sí, ya sé que suena raro, pero si le pones un gráfico entre las dos ideas se entretienen con los dibujos. Está comprobado”. Parece que es el estilo conservador y que conservan también las mañas amañadas en todos sus espacios vitales. Y tienen más mañas que Zaragoza, que ya es decir. Total, las muestras muestran lo que no demuestran y existe lo que se pregunta bajo demanda del cliente.
Los medios de comunicación ya abandonaron la apariencia de imparcialidad hace tiempo y galopan al ritmo del ¿cómo me la maravillaría yo? de editores y opinadores. ¿La verdad? La verdad es insoportable. Quedan pocos periodistas y la opinión impera. En una guerra la primera baja es la verdad. Y en la batalla cultural que inició la derecha posfranquista a finales de los 80, la verdad fue la primera baja que causó el sindicato del crimen. Un sindicato cada vez más satelital en torno a intereses económicos muy concretos. Esa es la verdad.
Por último, lo primero en Valencia. Hay muertos. Un número pavoroso de muertos. Y hay miedo. Y cada vez más indignación. Tanto alambique y argumento en el PP para literalmente quitarse los muertos de encima. Más legalmente que de la conciencia. No les pesa en la conciencia. No por inocencia. Es que no tienen conciencia. Dolors Montserrat i Montserrat (la empecinada) hablando de “muertos bajo el barro” para hacer daño políticamente, cuando literalmente lo estaban. La inundación llenó de fango algo más que las calles y las casas. Ha fabricado moldes y ensuciados los discursos de estrategas políticos. Oír hablar del bien común o de gestión a Feijoo y otros políticos del PP es como encontrar a un pederasta en un geriátrico, un pulpo en un garaje o un arcoíris en Vox. Cuanto menos muy extraño.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.