Cercanía y lejanía del poder
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Entre quienes tienen una responsabilidad política, los hay que ejercen su liderazgo de manera firme y cercana, que cada minuto demuestran su compromiso con las personas, con altruismo y generando confianza, empatía, generosidad, honradez, humildad, optimismo, paciencia, respeto y sentido del humor.
Además ejercer el poder desde la cercanía , no solo es una gran habilidad sino que fomenta emociones y sentimientos positivos, El poder desde la cercanía suele estar vinculado con experiencias favorables y nos sitúa más allá del conocimiento e incluso de la confianza motivada por lo nuevo.
Es fundamental que si queremos que exista una relación de cercanía entre los lideres y los ciudadanos, sintamos más seguridad y menos incertidumbre. procurando una comunicación productiva y transparente, y sencilla, directa, clara y eficaz.
Un político cercano, hace que las personas sientan que importan y que aportan, y es capaz de colocarse en el lugar de los otros con sinceridad para comprender más y mejor sus problemas y dificultades. Es capaz de convencer y ser coherente en sus planteamientos.
Desde la cercanía, los representantes políticos son capaces de acercar diferentes posiciones y se ofrece la oportunidad a los ciudadanos de que desarrollen sus habilidades y aprendan cosas nuevas, por lo que se sienten valiosos para su organización y la sociedad en general, transmitiéndoles que sus opiniones e ideas son importantes.
En el polo opuesto están quienes alimentan el peligro de la confusión, que es ser lejanos y distantes, en como son desde el poder, y el tiempo y el espacio que nos separa de quienes lo ostentan evidenciando la distancia emocional y psicológica que existe entre el líder y su colaboradores. Muchos autores se han referido a ella de diferentes formas, como Jean Paul Sartre, que nos habla de la diferencia entre el ser y el deber ser, la separación entre la realidad y la idealidad, o entre la individualidad y la colectividad; o Platón que cuando hablaba de la lejanía se refería a la distancia entre el mundo sensible y el mundo inteligible, la separación entre la realidad y la esencia.
Pero sobre todo en la política la lejanía la asociamos a la idea de separación, distanciamiento, ausencia distancia, tiempo y espacio. En este sentido, la lejanía se refiere a la distancia emocional o psicológica que se establece entre personas. Y genera sentimientos de soledad y desamparo.
Entre la cercanía y la lejanía, observamos en el día a día la actuación de los responsables políticos que en muchos casos presumen de cercanía, donde solo hay falsedades y bulos, o mantienen una distancia con los ciudadanos como si fueran integrantes de otros mundos o estuvieran por encima del bien o del mal.
Desde una posición progresista no se entiende el beneficio que produce el poder, si no es en la gratificación que procura el bienestar de la comunidad a la que se sirve. Siempre he defendido la honradez de la inmensa mayoría de los responsables públicos de todas las opciones partidarias, frente a los catastrofistas y demagogos que intentan descalificar a todos los que se dedican a la actividad política, a aquellos que con injusta facilidad acaban sus reflexiones con la expresión :”Todos son iguales”
Por bien del sistema democrático, debe expulsarse de su seno a todos los que conciben el ejercicio de una responsabilidad pública a través de su propio beneficio.