Callados y respondones
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
No debemos sucumbir a la tentación que todo debe seguir igual y permanecer callados y silenciosos, sino que es hemos de rebelarnos ante la injusticia y producir la revolución de un cambio necesario y deseable. La realidad está muchas veces lejos de la claridad meridiana con que algunos teóricos y demasiados charlistas de tres al cuarto nos la quieren presentar.
Es muy frecuente encontrar a personas geniales y maravillosas, que suelen estudiar e investigarlo todo, abordan con sencillez misiones difíciles y complicadas y a veces aparentemente imposibles. No piensen, queridos lectores, que les estoy describiendo supermanes resultado de la inteligencia artificial sino a gente que con su esfuerzo pretenden superarse día a día.
Sin embargo hemos de reconocer que hay personas que van por la vida con un escudo protector y que sus actuaciones responden a esa situación que les permite superar atascos y no sentirse acorralados haciéndose preguntas que nunca tienen respuestas.
Afrontan los problemas con claridad y saben salir de los atolladeros, y de conflictos sin fin con paciencia y pequeños pasos adelantes, aunque a veces tengan que soportar las miserias de aquellos despiadados que están instalados en un sentimiento de inferioridad y que son salen vivir del cuento y, sin capacidad de ser buenas personas.
Los que tienen la brújula perdida, no saben cuando deben ser prudentes y estar callados y el momento en el que tienen que mostrar el valor de ser rebeldes y respondones, y mantener la esperanza sin ser prisioneros del miedo y adoptar el papel que en cada tiempo les corresponde.
Nos preguntamos con frecuencia, adónde nos conduce este mundo de guerras y conflictos, esta dialéctica de la destrucción, en el que se alimentan discursos y relatos contra el diferente, en un mundo en el que al parecer la única forma de existir es desintegrarnos, perder lo que realmente somos, y que para existir hay que dejar de hacerlo.
Para triunfar, el mayor reto de una tecnología no radica solo en su potencia sino en su sentido para la humanidad, para no establecer dueños que solo agravan las desigualdades y que lo que logramos aprender es la base de la mayoría de nuestras decisiones.
Entre nuestros silencios y nuestras respuestas, soportamos las miradas de los otros que nos esculpen y van formándose una idea de nosotros, que puede ser beneficiosa o acabar siendo catastrófica, entre afectos e irreverencias, éticas coherentes y estéticas románticas.
Mantenemos nuestras relaciones con los demás, nos obliga a escuchar y a responder, a callar y hablar, aprender a seguir adelante a base de silencios y palabras, asumiendo los riesgos de exponernos, confiando en nosotros y viendo que es lo que somos capaces de crear.
Tenemos que romper estereotipos y alzar la voz ante las injusticias, superar nuestras inseguridades y ser capaces de disfrutar de las mejores cosas y situaciones, sin creernos los más sabios y extraordinarios y no estar permanentemente con fórmulas sabidas y artificios repetidos.
Me gustaría terminar con una buena noticia, y es que si en Alemania la formación de extrema derecha Alternativa por Alemania en las Elecciones en los estados de Turingia y Sajonia, esta vez NO, y aunque las encuestas eran muy favorecedoras para dicha formación, los comicios de Brandeburgo fueron ganados por los socialdemócratas, y aunque por la mínima lograron la victoria.
A veces los mensajes van más allá que nuestras palabras, y los transmitimos con nuestros gestos y en nuestros hechos, incluso en la quietud.