Cuidado con los salvadores
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Tener paciencia y no precipitarnos es fundamental para ver realizado nuestros sueños. Ni profetas, ni salvadores, ni iluminadores, gente comprometida, capaz de hacer algo por los demás, pero entre aires y vendavales no nos debemos pasar la vida diciendo banalidades, y tener en cuenta que con nuestras tareas recibimos abundancia, cuando hacemos lo que nos gusta.
No nos debemos creer que cuando abrimos nuestras ventanas al mundo, estamos en disposición de encontrar soluciones para todo, sin ser capaces de realizar el esfuerzo que nos proporcione triunfos sin correr ningún riesgo. Si leemos los éxitos como una ratificación sin matices, chocaremos con las mismas piedras de siempre.
Sin considerarnos unos privilegiados en la sociedad actual, no debemos ir de supermanes ni de salvadores por la vida que para todo tienen solución. A veces nos sentimos cansados, quizás porque somos herederos de un sistema que necesita cuerpos extenuados.
Debemos estar dispuestos a pasar por la lupa critica, de quienes asumen poder equivocarse, de saber mantener la calma para observar con detenimiento todo lo que sucede a nuestro alrededor, y sin considerarnos salvadores ser capaces de burlarnos de nuestra prisa y nuestra inconsistencia.
Muchas veces es más importante lo que no decimos que lo que decimos, y descubrimos que la vida que no merece la pena vivirla o es un sufrimiento o una tortura, y aquellos que no quieren oír ni quieren ver lo que ocurre a su alrededor, tampoco quieren ayudar a quienes necesitan que les tendamos una mano.
Los que se ahogan en su propia vanidad, jamás conocerán el mundo, por muchos años que vivan o mucho que viajen. Cuando tenemos la posibilidad de dialogar con gente que es capaz de escuchar, debemos estar muy atentos a los que dicen para poder aprender.
Detrás de la experiencia del error hay siempre un progreso del conocimiento. Si somos de reconocer las equivocaciones y las aprovechamos no somos salvadores, pero nos entrenamos en la sabiduría, y son vacunas frente a los prejuicios, que como explicó Gordon Allport, tenerlos, es “estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe”.
Mientras que las supersticiones, son la supervivencias de unas creencias muertas, desbaratadas, injustificables, pero que siguen influyendo en un sujeto que con frecuencia trata de justificar, si no la creencia, al menos su aceptación y los dogmatismos están muy cercanos a los prejuicios y las supersticiones. Aparecen cuando unas previsiones quedan invalidadas por la realidad, a pesar de lo cual no se reconocen los errores sino que se introducen las variaciones adecuadas para poder mantener las creencias previas, que es de lo que se trata.
No debemos olvidar los fanatismos, que incluyen todos los fr acasos cognitivos, pero añaden dos elementos extremadamente peligrosos. Una defensa de la verdad absoluta y una llamada a la acción. La verdad, merece un estatuto especial frente a todas las doctrinas falsas. Según John Locke, denunció el circulo vicioso de los fanatismos y “Afirman de una doctrina que es una revelación, porque creen firmemente en ella porque es una revelación”.
Los fanatismos no son más que las supersticiones llevadas a la práctica, además someten a cautiverio la inteligencia porque les impide aprender. Cuando abrimos nuestra mente a nuevas posibilidades y realidades, estas van apareciendo solas.