Bohr. Luz y vida. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Como escribe Niels Bohr, la descripción causal en sentido clásico, solo puede realizarse en aquellos casos, en que la acción implicada es grande, comparada con el cuánto. Siendo, por consiguiente, posible, una subdivisión de los fenómenos. Si no se cumple esta condición, no cabe despreciar el efecto de los instrumentos de medida sobre el objeto a investigar, lo que ocasionará una exclusión mutua, de las diversas clases de información necesaria, para una descripción mecánica completa del tipo usual. Esta aparente imperfección. del análisis mecánico de los fenómenos atómicos procede, en definitiva, del desconocimiento inherente a cualquier medida de la reacción del objeto, sobre los instrumentos utilizados. La noción o “principio de complementariedad”, sirve para simbolizar la limitación fundamental, con la que se tropieza en física atómica, de la existencia objetiva, de fenómenos independientes de los medios de observación.
Esta revisión de los fundamentos de la mecánica, que incluso alcanza al propio concepto de interpretación física, no solo es esencial para hacerse perfecto cargo, de la situación existente en la teoría atómica, sino que crea también una nueva perspectiva para el estudio de los problemas vitales, en su relación con la física. A primera vista, pudiera incluso parecer que el carácter fundamental estadístico de la mecánica atómica, se halla en pugna, con la organización maravillosamente delicada de los seres vivos. Así, en la asimilación del carbono por las plantas, de la cual depende también en gran medida, la alimentación de los animales, nos encontramos ante un fenómeno para cuya interpretación resulta esencial, la individualidad de los procesos fotoquímicos. Análogamente, la estabilidad no mecánica de las estructuras atómicas, se manifiesta de forma indudable, en las propiedades características de compuestos químicos tan complicados como la clorofila o la hemoglobina, que desempeñan un papel fundamental en el mecanismo de la asimilación vegetal y de la respiración animal. Sin duda, las características esenciales de los organismos vivos, han de buscarse en una organización peculiar, en la que los aspectos susceptibles de ser analizados por la mecánica ordinaria, están entrelazados con otros típicamente atomísticos, en grado no igualado por la materia inanimada.
Ofrece un ejemplo instructivo del grado alcanzado por esta organización, la constitución y funcionamiento del ojo.
Pero en este tema del ojo, entraremos en el próximo escrito.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.