Seguridades e incertidumbres
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Entre el optimismo y la seguridad de que todo nos saldrá bien o el pesimismo y que no habrá manera de resolver nuestros problemas, creemos o desconfiamos en quienes nos rodean y en lo que nos sucede, la aceptación y el rechazo, el prestigio y el desprestigio.
Con frecuencia nos engañamos y nos confundimos sintiéndonos seguros de nuestras incertidumbres, y desequilibrados por nuestras falsas seguridades Todo en la vida exige de nosotros una serena reflexión y un juicio crítico que no nos lleve a ver lo que no existe o a negar lo que tenemos delante de nuestras narices.
Necesitamos abrirnos al mundo y expresar lo que pensamos, entre convergencias y divergencias, aceleraciones y frenazos, entre el caleidoscopio del entendimiento y el desfile del enfrentamiento, vamos abriendo puertas y cerrando ventanas, respetando a los minoritarios aunque seamos multitudinarios
Partiendo de cero, movilizándonos en lugar de quedarnos quietos, sin canibalizar ni satanizar a nadie porque no estemos de acuerdo con sus opiniones, procurando evolucionar, mejorar, pensar, arrancar y anticiparnos. Aprender que no hay nada intocable y todo puede ser criticable es lo deseable y razonable.
Nuestras vidas están llenas de contrastes y contradicciones, frente a buenos y agradables momentos en las que nos sentimos seguros y disfrutamos, hay otros en los que estamos llenos de incertidumbres y nos toca padecer y sufrir, e intentamos superar obstáculos, inconvenientes y sucesos penosos. frente a momentos decisivos e importantes en los que nuestras actuaciones nos provocaran alegrías y satisfacciones, tenemos otros banales y aburridos en los que da igual lo que hagamos.
Nos movemos entre seguridades e incertidumbres, derrochamos muchos esfuerzos en discusiones e intenciones y bastante menos en hechos y actuaciones. Hoy en día lo sabemos todo de todos en todo momento y este exceso de información nos provoca una infoxicación nos confunde y nos resta autonomía.
Hay especialistas en inundar las redes sociales con bulos y noticias falsas para determinar la opinión pública en la dirección y el sentido que convenga en cada espacio y tiempo. De tal manera como ha dicho el presidente del Gobierno Pedro Sánchez en la presentación del Plan de Regeneración Democrática en el Congreso el pasado miércoles día 17 de Julio, las mentiras se propagan un 70 % más rápido que las verdades.
En la misma comparecencia el Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, presentó las líneas maestras del Plan de Regeneración Democrática y que incluye medidas de transparencia y rendición de cuentas tanto por parte de los poderes públicos como de los medios y abrió un debate con todos los grupos políticos para que puedan hacer sus aportaciones.
Hay hakers potentes que van de justicieros y ponen en peligro la estabilidad de personas, colectivos y países y lideres políticos que no son Presidentes del Gobierno porque no quieren, como es el caso de Alberto Núñez Feijóo
En el mundo en el que vivimos todo puede ser falseado. Hasta lo que parezca más auténtico. No vale todo. Bajo la retórica de la libertad de expresión no podemos tolerar que se utilice como argumento político el insulto y el odio en lugar de exponer con todo tipo de razones porque han de creer lo que decimos.
Afirmamos con seguridad aquello de lo que no tenemos ni idea y celebramos con fuegos de artificio cosas que no son como para sentirnos satisfechos. Entre ventas y beneficios evitamos donaciones y generaciones y nos olvidamos con frecuencia que cada instante es único e irrepetible y que nada será como antes.
A veces nos movemos de forma inconsciente e intuitiva dejándonos llevar y otros queremos tenerlo todo programado y planificado, desde el primer hasta el último minuto, atrapados por el virus de la perfección. En un proceso desgarrador , vamos dejando jirones de nuestra piel y tomando conciencia que no podemos gustar a todo el mundo
Si consideramos que somos un desastre terminaremos siéndolo y si nos vemos como alguien valioso también lo harán los demás. En esa relación entre nuestro yo, el nosotros y ellos, hemos de minimizar los efectos negativos y engrandecer los detalles positivos, optimizar los beneficios y hacer frente a los perjuicios.
Aceptar sin complejos, consejos y sugerencias, repartir más besos y caricias, que empujones y bofetadas, dar respuestas inteligentes a preguntas inconvenientes. No despistarnos y centrarnos en nuestros trabajos, pero sin perder de vista algunas escapadas para vivir aventuras y momentos apasionantes.
Entre lo tranquilo y lo convulso, lo natural y lo artificial los orgullos y los desprecios, lo ancestral y lo moderno, las exhibiciones y las inhibiciones, las huidas y las desbandadas, nada es eterno y las circunstancias van cambiando y no volvemos humildes, modestos y prudentes, sin convertirnos en débiles, frágiles y pusilánimes .