Necesarios y prescindibles
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Todos y cada uno de nosotros somos necesarios e importantes, pero nos guste o no somos prescindibles, y si nos empeñamos podemos ser malajes y aburrir hasta las ovejas, así que vayamos alegres por la vida e intentemos pasárnoslo bien.
Sería absurdo e irreal, el creer que todo el mundo es bueno e ir de ingenuos por la vida o creernos únicos y pasarnos de listos. Mantener el equilibrio entre la templanza y la intolerancia, es muy difícil, pero desconfíen de los salvadores cargando con la responsabilidad de todos y todas, porque es el camino seguro para pasarlo mal.
Debemos tener los ojos y los oídos bien abiertos y quizás y quizás no estaría de más recordar un viejo proverbio africano que afirma que “nosotros los europeos con todo nuestro desarrollo tenemos los relojes, pero lo importante es ser dueños de nuestro tiempo” y debemos aprender con humildad de todo y de todos los que nos rodean para disfrutar de nuestras vivencias y echar al contenedor la basura con la que algunos pretenden contaminarnos.
No merece la pena ir siempre dispuestos a reñir y enfadarse con todos y por todo, y es mucho mejor para nuestra salud mental y física encontrar motivos para darnos un triunfo, que buscar cualquier motivo para llevarnos un disgusto.
Desde nuestra concepción de ser prescindibles, no se nos debe olvidar que cualquier logro cuesta esfuerzo, y que nadie regala nada, así que más que quejas, pongamos ganas, ideas y voluntad, y veremos que al final podremos recoger los frutos.
Lo pequeño es hermoso, o como decía el poeta “the smoll es beatifuel”, y en muchas ocasiones no se trata de ser felices, satisfechos todos nuestros deseos, apetitos, objetivos o peticiones, sólo podemos aspirar a ser felizmente infelices o infelizmente felices, es la vida misma, así dice el refrán que del amor al odio hay un paso, pero es mucho mejor lograr el primero, que padecer el segundo.
Hemos de ser los suficientemente sensatos para aprender a recuperarnos pronto de nuestros éxitos, porque será el mejor camino para saber vivir los fracasos de la mejor manera. No obstante, siempre habrá quien se empeñe en pasárselo mal en el trabajo, en creerse el peor del mundo y que todo está contra él o ella, eso que es inevitable, no tiene una solución fácil a base de fórmulas mágicas o píldoras filosóficas.
Por muchos reaños que les echemos a los problemas. Hay algunos entre lo escándalo y lo increíble, nos producen mucha rabia e indignación. La política exige si queremos ejercerla con dignidad ciertas cualidades y destrezas, lindando en ocasiones con lo acrobático, ya que en demasiadas situaciones, se está con un pie sobre el alambre o hay que pasar de puntillas sin perder el equilibrio, al igual que la danza, pero sabiendo ir a la velocidad conveniente sin estrellarse por correr demasiado o ir tremendamente despacio para llegar tarde.
Si queremos transformar nuestra sociedad, no podemos conformarnos con lo que sabemos, tenemos que empezar a soñar, a pensar en nuestros ideales. No nos podemos quedar anclados en lo buenos, lo perfectos y lo maravillosos que somos y lo extraordinario que es lo que hacemos.
Me gustaría terminar este articulo con dos graffitis inundando las paredes, uno decía, alégrate, eres imperfecto y prescindible, el otro afirmaba “la barricada cierra la calle pero abre el camino”, y es que solamente alzando la voz por aquello que deseamos lograremos el comienzo de cualquier cambio, no nos podemos conformar ni resignarnos.