Seguridades y garantías
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Tenemos que ir superando dificultades y obstáculos, sin poder tener seguridades y garantías en todo momento, que lograremos el éxito, que salvaremos todos los tramites que nos exijan, que damos alas a nuestros sueños aunque no consigamos nuestros objetivos.
En un mundo de posverdades, populismos y polarizaciones, una estrategia firme y convincente, se vuelva aún más insegura y vulnerable y tenemos menos posibilidades a nuestro alcance para compensar debilidades y descontentos y superar decisiones y pactos infames.
Si queremos ser fiables hemos de estar dispuestos a cumplir nuestras promesas y a ser capaces de romper nuestros silencios cómplices y no vivir entre mentiras y fasos relatos. Nos movemos en un continuo revoltijo de emociones y sentimientos entre compensaciones que se quedan cortas y distorsiones que todo lo agrandan, sabiendo que todo pecado lleva su penitencia aunque intentemos adornarlo a base de retórica y un lenguaje que más encierra cuentos y leyendas que certezas y realidades.
En estos tiempos confusos y equívocos, hay quienes en su ambición, intentan acaparar el poder absoluto, los cuentistas siguen haciendo de las suyas, sembrando inseguridades y confusiones y creando inquietudes entre el personal y aunque se revistan con una piel lúdica y amable, que en la mayoría de las ocasiones encumbre una gran falsedad, hay que vacunarse con ellos porque más temprano que tarde, sus frívolas actuaciones terminan produciéndonos dolores de cabeza y creándonos problemas difíciles de resolver.
Son mitómanos sin remedio y tramposos compulsivos que siempre suelen estar donde nadie los llama ni es necesaria su presencia, dando puntadas sin hilo y dibujando aros de colores fuera de lugar, llenando el espacio de globos, o bailando a bandazos en paraísos perdidos.
Casi siempre sacan pecho aunque no lleven razón en lo que argumentan, son faroleros y presuntuosos y explican con todo lujo de detalles aquello de lo que no tienen ni zorra idea y no maduran personalmente ya que no asumen aquello que no les agrada.
El mundo tiene un interés que no sabemos descifrar, nos lo encontramos con la inteligencia artificial que es un arma poderosa, ya que puede servir para mejorar nuestras vidas o para invadirlas de bulos. Estamos muchas veces, ante personalidades fabricadas a base de retales de los tiempos y espacios más imaginarios que vividos, de gente con las que han tratado pero a las que no han escuchado, de los paisajes y paisanajes con los que han estado pero que no se han molestado en conocer.
Por eso sus vidas son como barcos sin rumbo, obras de teatro sin guión y políticos sin hoja de ruta de sus objetivos, sin saber por donde empezar y hacia donde ir en un desconcierto que solo intenta encubrir con la apariencia del soy más chulo que un ocho y si no me gusta mi realidad me la invento.
Sus actitudes se mueven entre la arrogancia y la altanería, la soberbia y ese estúpido puntito de considerarse superior al resto de la humanidad. No hay quien los soporte, pero cuando abren la boca sube el pan, presumiendo que son los únicos que saben.
Deberían incluir en su vocabulario la humildad y aprender a escuchar a los demás sin caer en hacer juicios de valor, tener en cuenta que el otro siempre tiene algo que decir y por tanto que enseñarnos que sus trabajos, sus esfuerzos y capacidades han de ser tenidas en cuenta al igual que las nuestras.
Estos sujetos son como aquellos políticos que tachan de torpes e idiotas a quienes no les votan, que no entienden como alguien se atreve a tener ideas distintas a las suyas y mucho menos ser capaces de llevarlas a cabo, que están día y noche haciéndose como un pavo real y en cuanto desaparecen las vistosas plumas de colores, debajo no hay nada de nada.
Aunque intentan ser manipuladores, casi siempre son manejables, quizás por que son incapaces de llenar sus vacíos y no admiten que sus fallos se pueden corregir porque no inspiran la confianza de los demás y porque en su egoísmo no suman con nadie para explorar la posibilidad de multiplicar los resultados de sus actuaciones haciendo las cosas en equipo y como decía Tagore “Si cierras la puerta a todos los errores, lo harás a la verdad”