Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? IX
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Las conclusiones de Einstein, sobre las que hablamos anteriormente, no solo reforzaron el argumento, de que tanto las ideas de Niels Bohr como las de Max Planck eran acertadas, sino que también apuntaron a una conexión más profunda entre sus propuestas. Pero un tercer resultado le inquietó. Einstein descubrió que para que el equilibrio energético, entre átomo y radiación energética fuera correcto, la emisión de energía del átomo, tenía que estar gobernada, por una sencilla ley de la probabilidad. Calculó que la probabilidad de que el átomo, emitiera un cuanto de energía, era constante en cualquier periodo determinado de tiempo. Ya había observado algo así antes. Explicó: “La ley estadística no es más que la ley de Rutherford de la desintegración radiactiva”.
En otras palabras, estos dos procesos (la desintegración radiactiva del núcleo y el salto de un electrón de una órbita a otra) no sólo eran espontáneos, sino que lo eran del mismo modo. En ninguno de los dos casos hay un momento especial, en el que se produzca el cambio: tan sólo ocurre, sin razón aparente. Lo cual significa que estos fenómenos físicos, ocurren sin ninguna causa identificable.
“Este asunto acerca de la causalidad, me da muchos quebraderos de cabeza”, escribió Einstein al cabo de unos años a un colega, cuando el problema seguía sin obtener una solución adecuada. Se encontraba muy solo en sus preocupaciones. La mayoría de los físicos estaban demasiado ocupados, jugando con el modelo atómico de Bohr, para perder el tiempo inquietándose con preocupaciones metafísicas. Y aún le costaría un tiempo recuperarse.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.