Nos gustaría cambiar
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
No todo lo que sucede en nuestras vidas es de nuestros agrado, y hemos de confesar que hay cosas que nos gustaría cambiar. Así no nos parece bien que la única manera de resolver nuestros conflictos individuales sean las peleas y colectivas, las guerras.
Nos gustaría cambiar, y que fuéramos capaces de unir nuestras ideas, recursos y fuerzas para terminar con la pobreza en el mundo y que no murieran seres humanos por no tener alimentos que llevarse a sus bocas, que ningún niño fuese víctima de la desnutrición.
Nos gustaría que lucháramos juntos contra la violencia de género, con valentía y que todas las administraciones se comprometieran en poner más medios, que nadie guardara un silencio cómplice ante el conocimiento del maltrato machista sobre la mujer por el hecho de serlo.
Nos gustaría que la digitalización progresiva de la sociedad no produjera una brecha con los más vulnerables y que quienes prestan sus servicios en la atención de los clientes de los diferentes servicios y productos, se esforzaran en ser amables con los demás.
Nos gustaría que desde los diferentes gobiernos se potenciaran los servicios públicos y que sintieran la tentación de privatizar y colocar la gestión en manos de los intereses de sus amigos, y los usuarios nos pasemos el día pagando por segunda vez, lo que ya hicimos en su momento.
Nos gustaría que las crisis reales tuvieran abordajes y planteamientos reales y no soluciones imposibles, que los dogmáticos que siempre creen llevar razón se enteraran de una vez que no existe la verdad absoluta y ellos son los poseedores de la misma, sino que se equivocan como cualquier hijo de vecino.
Nos gustaría que muchas personas que no son capaces de salir del egoísmo militante del yoísmo sin remedio, aprendieran a conjugar el nosotros, y que colocaran todo en el mercado como moneda de cambio, y entrenarse en la generosidad para beneficiar a los otros y sentirse felices.
Nos gustaría que no hubiera casos de racismo y xenofobia, y que los ciudadanos y ciudadanas, aprendieran desde pequeños a admitir la diferencia desde el respeto, porque será la única forma que avancemos como seres humanos dentro de la atmosfera universal.
Nos gustaría que todos supiéramos aceptar nuestras limitaciones, que no engordáramos nuestros egos y admitiéramos con humildad que somos seres imperfectos y con muchos miedos. Que probemos lo fácil que resulta hacer el bien y disfrutar del beneficio que provoca en los otros.
Nos gustaría abrir las puertas que siempre aparecen cerradas y que entrara la luz y el aire, y salieran los malos espíritus y los fantasmas del pasado, y podamos mirar hacia el futuro con esperanza sin radicalidades ni desencantos para sentiros más integrados con el resto de la humanidad.
Nos gustaría que quienes ejercen la política lo hicieran por compromiso con la ciudadanía, y que con su ejemplo facilitaran que nadie tenga la tentación de saltarse el código ético y se conviertan en unos arribistas y unos vividores del poder.
Nos gustaría que todas las fuerzas políticas arrimaran el hombro, para que cada vez tuviéramos mayor grado de bienestar social, que reconozcan sus propios errores en la toma de decisiones y no se refugiaran en que la culpa la tiene el otro.
Nos gustaría que la gente volviera a dialogar mirándose a los ojos y no perdiéndose en las pantallas digitales que les mantienen abducidos y no fabricáramos falsas realidades a base de mentiras y bulos, de vulgares promesas que nos venden como tierras prometidas.
Así podíamos continuar una larga lista de cosas que nos gustarían que sucediesen , pero no hemos de lamentarnos por ello, porque en la cotidianidad de lo pequeño que es hermoso, y de lo corriente que es excepcional solemos descubrir las palancas que hacen que el mundo se mueva y las motivaciones con las que avanzamos hacia un futuro mejor y más próspero, repensando, reimaginando y transformando aquello que nos gustaría que fuese de otra manera, maravillosa y mágicamente.
Debemos estar preparados para abordar los grandes desafíos desde un camino lleno de paciencia y repleto de humildad, con la conciencia y el compromiso de consolidar un nuevo modelo productivo, en el que todo podamos reciclarlo, dejando atrás la cultura desfasada del usar y tirar, para aprender y practicar el regenerar y reutilizar.