Un mundo nuevo
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
No hay lugar a dudas que nos ha tocado vivir en un mundo nuevo, con grandes alegrías y diferentes riegos y peligros y en un medio de ese laberinto todo el mundo procura huir de situaciones adversas en busca de una vida mejor y más feliz en la que solemos hacer grandes planes para espacios pequeños.
Está ocurriendo un fenómeno en estos momentos históricos que no sucedía el siglo XV, los países occidentales están perdiendo poderío frente a la subida de las nuevas potencias emergentes. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que estamos en la fase final de un ciclo de cinco siglos de dominación occidental del mundo.
Pero tal vez lo peor esté por llegar, ya que lo previsible es que la parte de los países occidentales en la economía mundial va a pasar del 56%, a un 25% en 2030. Está claro que el mundo se está desoccidentalizando y cada vez es más multipolar.
En este mosaico destaca cada vez más, el rol de China, que emerge como la gran potencia de este siglo XXi, aunque eso no quita la indiscutible dominación sobre el planeta que continua ejerciendo EE. UU. bajo la presidencia de Donald Trump que está dispuesto a romper con todas las reglas de la diplomacia internacional y no podemos olvidar el poder de Rusia en el arco de sus países de influencia.
A este panorama hemos de añadir otros factores como el terrorismo yihadista, la sucesión de crisis económica-financieras, una tras otras y las consecuencias sociales que conllevan y como los efectos de unas son las causas de otras, se configura un verdadero sistema que afecta a la tecnología, la economía, la calidad democrática, la guerra, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, la soledad no deseada y otros.
Y entre otros conflictos con repercusión internacional nos encontramos, con la Guerra de Ucrania y el de la Franja de Gaza, en la que están implicadas no solo los actores locales sino los mundiales. Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo en un aumento de los miedos, los odios y los resentimientos
Entre el ruido y la realidad, surgen y se consolida la decepción y el desencanto hacia el ejercicio político, provocándose cada vez mayores fracturas entre las élites y las bases y seísmos y acontecimientos imprevistos que irrumpen con fuerza sin que nadie o casi nadie los haya visto venir y se produce una falta de visibilidad general. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza general y la gente reclama que la autoridad política vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad. Hemos de reinventar la política, y huir de esta ola neoconservadora que invade el mundo y que nos lleva de la despersonalización a la autocracia, quitándole espacio, tiempo y protagonismo al ciudadano y debemos empeñarnos en ponerle coto al poder económico y financiero de los mercados.
Este mundo nuevo que estamos construyendo entre todos, también se caracteriza por la multiplicidad de rupturas estratégicas cuyo significado a veces no comprendemos y debemos ser conscientes con las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.
Como el surgimiento y la potenciación de internet, con su misterioso ”interespacio”, ha engendrado un nuevo universo, que viene a completar la realidad de nuestro mundo contemporáneo.