Entre los errores y los horrores
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Creernos que la perfección convive con la realidad como lo más normal y natural, además de un error suele ser un imposible, en el que se evidencian y exhiben nuestros errores y debilidades, y afortunadamente todos nos equivocamos en algún momento de nuestras vidas, es consustancial a nuestra condición de humanos.
Lo deseable es que nuestros errores no se conviertan en una forma de conducta constante, sino serán una cadena de horrores, y en una sucesión de disputas que nos complican la existencia para ver quienes lo hacen peor. En demasiados escenarios, si echamos una ojeada a nuestro mundo, observamos los horrores que somos capaces de provocar quienes lo habitamos.
Y cualquiera puede llegar a llegar al mayor nivel de incompetencia, incluso a ocupar la Presidencia de los países más poderosos de nuestro Planeta. Hay hechos que observamos, que no encaja en ningún esquema que podríamos haber imaginado.
Quizás uno de los mayores horrores a los que estamos asistiendo, sobre todo en las grandes ciudades, ser capaces de frenar la escalada de los alquileres de lugar en el que hemos decidido vivir, y es muy difícil pensar que nuestro futuro vaya a ser venturoso.
Nos damos cuenta, si somos humildes, que no todo es posible, que podemos cometer equivocaciones, y que no estamos seguros de casi nada y conforme analizamos con rigor las situaciones, se nos van abriendo más interrogantes e incógnitas sin resolver.
Hay responsables políticos que disfrutan dibujando escenarios negros y apocalípticos, y terminan quedándose solos, y sin nadie que quiera llegara acuerdos con ellos, y todos acaban negándoles porque lejos de ser motores de la historia son frenos y retrocesos.
Superar los errores deben ser un camino estimulante para no caer en los horrores, y para llenar nuestras vidas de confianza, optimismo y proyectos de futuro, dotándonos de un ánimo positivo que nos beneficie y no nos haga caer en la desconfianza, el pesimismo y la nostalgia.
Si entre errores y horrores, los foros que deberían ser espacios de entendimiento son cajas de resonancia para choques y enfrentamientos populistas que nos plantean preguntas que no somos capaces de contestar, y colocamos el foco sobre los abusos en lugar de iluminar los usos constructivos.
Debemos procurar abrirnos camino a través de nuestra creatividad ,y que los lideres torpes y autoritarios no sean una regla sino una excepción, ni caer en los mecanismos de perpetuar la especulación financiera ni tener la tentación de querer desalojar gobiernos democráticos.
Tal vez si en algo nos parecemos en cualquier lugar del mundo, es en creer que no nos parecemos a nadie, ya que somos únicos e irrepetibles y aceptar que estamos condenados a ser temporales y provisionales y no eternos e invencibles.
Uno de nuestros mayores enemigos que nos impide crecer, es dejarnos guiar por las vanidades, obsesionar por el dinero y olvidarnos en trabajar por el bien común, en querer vivir una realidad anacrónica y fuera de tiempo.
Nuestra relación con los demás, debe ser de igual a igual, y no desde la superioridad y la soberbia. Tener buenos amigos es un factor determinante para nuestro bienestar, y nadie duda de la fuerza terapéutica de la amistad, que ha sido confirmada por numerosos estudios, además lo ideal de los auténticos amigos es que siempre están ahí, como las aspirinas en la farmacia.