El Átomo. El "Argé". X.
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Empédocles de Agrigento (I)
Con Empédocles, la teoría de las sustancias primordiales llega, a mediados del siglo V aC, al apogeo de su expresión y, adquiere la forma – una forma que sufrirá pocas variantes y poca oposición – que conservará durante 20 siglos, hasta el advenimiento de las teorías químicas modernas. Entre las proposiciones antiguas, representadas por otra parte, por alguno de sus aspectos, el primer indicio de un tratamiento ya propiamente químico, de la estructura de la materia existente; por otros, nos hace entrar ya en la antesala de la teoría atómica.
La idea de que es posible distinguir en la naturaleza varios – en particular 4 – “constituyentes esenciales” de la materia, aparece en muchos filósofos de la época. La originalidad y, como atestigua su duración, la fuerza persuasiva de la teoría de Empédocles, reside en el hecho de proponer la existencia, de “cuatro sustancias primordiales de importancia equivalente”. Estos cuatro elementos primordiales son: el fuego, el aire, el agua y la tierra. Son eternos, increados, irreductibles. Empédocles hace suya la doctrina, según la cual “nada puede llegar a ser a partir del no ser”. Para subrayar su carácter primordial, Empédocles los denomina “raíces”. Esta multiplicidad de sustancias originales, por oposición a la unicidad, proclamada en particular por Parménides, restaura la noción de cambio. Según su doctrina, el cambio se produce mediante la mezcla y la separación, de las sustancias primordiales. El devenir se explica pues, como algo que tiene lugar “en el ser” y, no como algo “propio del ser”. No hay propiamente generación ni destrucción, sino tan solo cambio en la composición de las cosas.
Cada sustancia primordial es considerada, como constituida de pequeñas partículas homogéneas, invariables, indivisibles y eternas, separadas por poros (pero no por el vacío, concepto que Empédocles recusa explícitamente). El conjunto de los cuerpos observables, se forma por la penetración de las partículas de una sustancia, en los intercisos que separan a las partículas de otra y, la mezcla en más fácil, cuando dichos intercisos tienen la dimensión apropiada. Aunque las concepciones de Empédocles estén muy alejadas, como ya veremos, de las de los atomistas, conviene destacar que prefiguran la noción de corpúsculo elemental. Es por medio de esta innovación, que Empédocles nos hace penetrar, en la antesala de la teoría atómica.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.