Mecánica cuántica. Einstein y Bohr. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Terminada la PGM, Niels Bohr hizo todo lo posible, todo lo que estuvo en su mano, para asegurar el rápido restablecimiento de las relaciones personales, entre los científicos de ambos bandos. Como ciudadano de un país que había sido neutral, Bohr no estaba resentido con ninguno de sus colegas. Fue uno de los primeros en extender una invitación a un científico alemán, cuando le pidió a Arnold Sommerfeld, que pronunciase una conferencia en Copenhague.
Excluidos de los encuentros internacionales del futuro inmediato, los científicos alemanes y sus anfitriones, valoraban muy positivamente, la importancia de estas invitaciones personales. Precisamente por eso, cuando Bohr recibió una invitación de Max Planck, para dar una conferencia sobre el átomo cuántico y, la teoría del espectro atómico en Berlín, aceptó gustosamente. Y, cuando la fecha se fijó finalmente, para el martes 27 de abril de 1920, estaba ansioso, ante la perspectiva de conocer a Planck y Einstein.
“Debe tratarse de una mente de primera clase, extraordinariamente crítica y. con una gran visión de futuro, que nunca pierde de vista el marco de referencia general”, dijo Einstein a propósito del joven danés, al que sólo aventajaba en 6 años. Era octubre de 1919 y, esa valoración, supuso un acicate, para que Planck invitase a Bohr, a visitar Berlín.
Einstein tenía un olfato insuperable, para detectar problemas de la física, que se hallaban lo suficientemente maduros para ser abordados. Así fue como, después de enfrentarse al misterio de las líneas espectrales, llegó a E=mc², que afirma la ienterconvertibilidad entre la masa y la energía. Por lo que sabemos, sin embargo, Dios todopoderoso estaba riéndose de él, al dejar que “se guiara por su nariz”. Por eso, cuando en 1913, se enteró del modo en que el modelo del átomo cuántico de Bohr, resolvía el misterio del espectro atómico, le pareció “un auténtico milagro”.
La incómoda mezcla de excitación y temor que, durante el camino de la estación a la universidad, contrajo el estómago de Bohr se esfumó apenas conoció a Planck y a Einstein. Y, después de los saludos de rigor, esos hombres que no podían ser más diferentes, empezaron a hablar de física. Planck era el arquetipo de la formalidad y la rectitud prusiana, mientras que Einstein, con sus grandes ojos, su pelo revuelto y, sus pantalones demasiados cortos, daba la impresión de un hombre que, cuando no estaba preocupado por el mundo en que vivía, se encontraba muy a gusto consigo mismo. Bohr acepto la invitación de quedarse, durante la visita, en casa de Planck.
Como comentó Bohr más tarde, sus días en Berlín discurrieron “hablando de física teórica, desde la mañana hasta la noche”. Fueron unas vacaciones perfectas, para un hombre que disfrutaba hablando de física. Especialmente disfrutó de la comida, durante la cual se encontró con los físicos más jóvenes de la universidad, de la que habían excluido a todos los “peces gordos”. En ella tuvieron la oportunidad de interrogar a Bohr y, preguntarle por su conferencia, que les había dejado “un tanto deprimidos, porque tenían la sensación, de haber entendido muy poco”. Einstein, sin embargo, comprendió perfectamente, todo lo que Bohr dijo… y no le gustó.
A Einstein le preocupaba el hecho de que su teoría, no pudiese predecir el momento ni la dirección, seguida por el cuanto de luz emitido, cuando un electrón saltaba de un nivel de energía, a otro inferior. “Sin embargo – escribió en 1916 – estoy plenamente convencido, de haber tomado el camino correcto” y, creía que ese camino acabaría conduciendo, a la restauración de la causalidad. Y como, en su conferencia, Bohr afirmó que jamás sería posible determinar esas dos variables; los dos se hallaban en posiciones opuestas. Durante los días siguientes, ambos trataron de convencer al otro de su punto de vista, mientras paseaban por las calles de Berlín, o cenaban en casa de Einstein.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.