Política escaparate
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Fotos cámaras, exhibiciones, palabrería y ningún contenido, ni realidades que mejoren la vida de los ciudadanos y ciudadanas, medidas sociales que tengan un amplio apoyo social y político y no dejar la toma de decisiones en manos de la tecnocracia y de oligarquías que solo pretenden y procuran sus beneficios.
Debemos superar la política escaparate que no busca el dialogo y el consenso, solo muestra una ansiedad por las fotos y los titulares, en lugar de hacer oír las voces y los criterios de los más vulnerables y los más críticos para que no nos conformemos y avancemos sin dinamitar la realidad, sino sumando ideas y esfuerzos.
Estar en una continua exposició, disfrazados sin tener la valentía de presentar nuestros verdaderos rostros, abriéndonos al mundo, sin encerarnos en nuestras propias capsulas de la mismidad, es no ser capaces de trazar nuestro camino y construir nuestra propia historia y no manejarse por intenciones ocultas que no saben dónde están e ignoran hacia donde van..
La política escaparate, en sus apariencias, esconde lo extraño que resulta todo a los intereses colectivos, lo oscuro que puede tornarse a la claridad que debe presidir las actuaciones públicas y lo fascinante que puede resultar lo corriente y aburrido.
Cuando estamos en rebajas, algo nos mueve, aunque en ocasiones estemos escasos de euros y por tanto por muchos reclamos que la publicidad nos grite, hoy en día no nos llama la atención como antes, ya que durante todo el año, estamos de rebajas en la adquisición de objetos materiales y en el ejercicio de nuestros valores y principios.
Entre los que sí, que a trancas y barrancas, tiran para adelante, pocos se resistirán a comprar algo o conseguir ser lo que parece pero no es, mucho más barato o sin ningún esfuerzo. Y la primera pregunta que todos y todas nos hacemos ¿Vivimos una vida real o virtual y de escaparate?
Bueno y en ringorrango de la gilipollez, están aquellos integrantes de la humanidad, que en su temor al vacío, la irrelevancia y la invisibilidad, creen que son más quienes más tienen y cifran sus éxitos en que “cuánto más, mejor”, e intentan suplir sus carencias llevándose todo lo que encentran a su paso y con la mayor exposición para que todo el mundo lo sepa.
En este mundo entre la insatisfacción, la desesperación y la amargura, con gente continuamente corriendo de un lado para otro, pero sin saber cuál es su destino, entre lo azaroso y lo imprevisible, si ponemos atención y abrimos las ventanas de nuestros sentidos, vemos y escuchamos todo tipo de imágenes y comentarios, que son una muestra más de la manipulación a la que estamos sometidos.
Con frecuencia nos ocurre, que cada vez que salimos a comprar sin tener las cosas claras, terminando gastando más de la cuenta. Y encima intentamos convencernos de que hemos actuado con precisión y equilibrio y nunca estamos ni hacemos lo que nos habíamos propuesto ya que en lugar de estar en el sitio, casi siempre estamos ocupados, intentando llegar a otra parte.
Lo peor de todo es que cuando regresamos a casa, tras una de estas salidas, comenzamos a hacernos preguntas ¿Por qué he comprado tantas cosas y valoro tan poco lo que tengo?. He gastado mucho dinero y esfuerzo, y si esto lo tenía, pero era…tan barato.
Se nos olvidará pronto y, este sentimiento de culpa, se nos convertirá en cabreo cuando nos venga el extracto de la VISA. Y no olvidemos que hay dos maneras de ser desdichado. No conseguir lo que queremos es una. La otra es conseguir lo que queremos.