Detalles y matices
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
A pesar de que los tiempos que corren no son buenos ni para la lírica ni para la política y mucho menos para quienes las ejercen, ni todos los cantores suenan de la misma manera ni todos los políticos son iguales, y la preparación que cada cual se procura cuenta como su mayor garantía, y por supuesto la ideología y la actitud ética también. Por tanto hay detalles y matices diferenciadores.
Mientras que los interpretes del bel canto han de superar la prueba de subir al escenario y seducir al público para conseguir su admiración con sus dotes artísticas, los protagonistas de la vida pública han de convencer con sus actuaciones para lograr mantener su credibilidad con su palabra y su gestión.
En la cultura actual de lo digital, hemos dejado de producir olores y sabores y texturas para empeñarnos en inundarlo todo de imágenes y nos damos cuenta aunque sean fotografías de las mismas cosas, no hay dos iguales, sino que tenemos detalles y matices que nos hacen apreciar las diferencias.
Los protagonistas de la actualidad, por muy populares y famosos que puedan parecernos necesitan como cualquier persona normal, que les mostremos nuestro afecto y cariño, a los artistas en sus distintas vertientes se los hacemos llegar cuando conocemos su obra con nuestros aplausos, a las personas al servicio de la comunidad con nuestros votos.
Con nuestras mujeres y hombres del escenario político, la cosa es distinta, porque al margen del desprestigio que actualmente les acompaña justa o injustamente, según los casos, nuestra relación está teñida de la legitima exigencia de nuestras necesidades y demandas.
Si observamos con atención, ahora que pasaron las Elecciones Europeas y se constituyeron la Comisión y el Consejo, se les ve más relajados y dispuestos a que sigamos avanzando como cuna del Bienestar Social y transmitir a la ciudadanía de los 27 países miembros la importancia de cómo lo que allí se aprueba influye en nuestra vida cotidiana y los controles y descontroles que provocan en cada uno de los países que constituyen la Unión Europea.
Debemos cuidarnos con esmero y revisar diariamente nuestro estado de ánimo y controlar nuestros sentimientos y emociones, para que en ningún momento interfieran en nuestras actuaciones ni sean un interferente en nuestro poder de comunicación con los demás : debemos intentar sonreír de forma natural, con expresiones faciales y gestuales que sintonicen con la gente.
Esto no debe significar que están de acuerdo con todo el mundo en todo momento, por que eso lejos de agradar, irrita al personal, ya que les parece “una tomadura de pelo”, pero han de procurar que no se les vea la cara de preocupado y amar gado que transmite problemas y que si además se dedica a contarlos, aburre hasta las ovejas.
Es deseable y saludable contagiar un tono vital, alegre y positivo, además de r espetar a todos aquellos que piensan y actúan de forma distinta a ellos, pero que desde la discrepancia nunca pueden ni deben convertirse en sus enemigos con los que no pueden hablar, son simple y llanamente sus adversarios y como el mundo da muchas vueltas, quien sabe si en algún momento, pueden convertirse en sus aliados, gracias a los pactos y los pastos.
Hay quienes sin embargo, tienen poco control y ante cualquier contrariedad, sacan fuera todo lo peor de su espíritu sectario y adoptan una postura cerrada que cumple consignas y son incapaces de escuchar a nadie, y mostrándose intolerantes, no reconocen que el otro, aunque no sea de los suyos puede llevar razón. Están también, los que sin ningún sentido de la medida, se les va la olla y lejos de mostrarse naturalmente tal y como son, juegan a hacerse los simpáticos, aunque carezcan de gracia.