Niels Bohr. Responsabilidad social del científico. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En 1950 Niels Bohr publica su famosa “Carta abierta a las Naciones Unidas”. Confiesa Bohr que la carta ha sido escrita sin consultarla con gobierno de ningún país. Incluye La primera versión publicada, de partes esenciales de sus memorándums a Roosevelt de 3 de julio de 1944 y del 24 de marzo de 1945. También incluye parte de su informe de mayo de 1948 a George Marshall, secretario de Estado de los EE.UU.
Terminada la guerra, Bohr regresa en 1945 a Dinamarca, renueva la actividad del Instituto de Física y, hábilmente, consigue nuevos fondos de las fundaciones Carlsberg, Thrige y Ford, para las costosas infraestructuras necesarias en física nuclear. Es el momento de investigar, sus aplicaciones pacíficas.
La celebración del 60 cumpleaños de Bohr en 1945, es especialmente memorable. Por la mañana, sesiones académicas en el Instituto. Por la tarde, recepción oficial en la Fundación Carlsberg, con la entrega de fondos (400.000 coronas de la época), recaudados en fondos financieros daneses, para la Fundación Niels Bohr. Cena con discursos, escuchando un programa especial dedicado a Bohr, que emite la radio danesa. Y en la oscuridad de la noche, una manifestación de unos 3.000 estudiantes portando antorchas.
En 1951 Bohr sufre una pérdida, que le afecta profundamente: su hermano Harald, fallece repentinamente.
Bohr alcanza, en 1951, la edad de jubilación oficial y, se retira como profesor universitario, continuando como director del Instituto de Física. En este periodo, escribe principalmente sobre filosofía, e intensifica su papel como gestor y asesor de físicos más jóvenes. En Dinamarca se establece, bajo su gestión, el Laboratorio Nacional en Roskilde, en la pequeña península de Riso. La infraestructura del antiguo Instituto es mejorada y, un nuevo acelerador de partículas es incorporado.
En el ámbito internacional, es consultado sobre la organización del CERN (Centro Europeo para la investigación Nuclear) que tendrá su sede en Ginebra. Con el tiempo se convertirá, en el centro de referencia, en Europa, para el estudio de las partículas elementales.
Bohr es una persona muy querida en Dinamarca. Cuando en 1959 el periódico “Politiken”, realiza una encuesta entre sus electores, sobre los hombres y mujeres que, durante esa época, mayor huella han dejado en la evolución del país, el veredicto es abrumadoramente favorable a Bohr.
Abraham Pais (1991) reconstruye documentalmente – con el consentimiento de una persona que le ha conocido – los últimos días de Bohr: “La tarde del 16 de noviembre de 1962, Bohr preside una reunión de la Academia Danesa. El 17 de noviembre le hacen una serie de entrevistas, sobre la historia de la física cuántica. Al escuchar las cintas grabadas, se puede percibir gran fatiga en su voz. El domingo 18 de noviembre, después de comer, Bohr sube al dormitorio a descansar. Poco después su mujer siente como le llama: “Margrethe”. Sube deprisa y lo encuentra inconsciente en el propio lecho. Según el certificado de defunción, la causa es un colapso cardiaco”.
Después de su muerte, su reconocimiento no cesa. En 1981 se detecta el número 107 de la tabla periódica – un elemento de tan solo 17 segundos de vida media – que en 1997 es denominado “bohrio”, símbolo Bh, en su honor.
La memoria y la obra de Bohr, es mantenida en el Archivo Niels Bohr, en Copenhague. Creado tras su fallecimiento, es un centro obligado de consulta y trabajo – en la actualidad, cómodamente a través de internet – para quien quiera saber más del gran científico y humanista.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.