Cuando nos llega el poder
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Tiene gracia cuando después de mucho luchar, el poder nos llega demasiado tarde y acaban enloqueciéndose, mientras a otros sin desearlo ni buscarlo les llega muy pronto y terminan emborrachándose sin saber cuáles son sus objetivos y perdiendo el destino y el rumbo.
Unos se convierten en dependientes de un trabajo que más que dar resultados, les ocupa inútilmente todas las horas del día, los otros tienen que laborar como un instrumento para dar el menor golpe posible y conseguir los mayores beneficios, doctores de la ley del mínimo esfuerzo.
Mientras que unos golpean a sus adversarios con una mano y les acarician con la otra , hay quienes siempre le obsequian la mejor de las sonrisas, como si del mejor de sus amigos se tratara en un ejercicio de equilibrio cínico, en el que nunca ni nadie saben cuándo, dónde y de qué manera le clavaran la daga.
Resulta curioso que frente a los que se lo trabajan segundo a segundo, de forma dura y cruel para permanecer a toda costa, dejándose jirones de piel en cada batalla, en la esperanza de descubrir una pócima para conseguir la inmortalidad en el poder, están los que sin el menor esfuerzo tienen permanentemente la bendición del oportunismo político y sus garbanzos resueltos.
También tenemos dentro de la fauna política a quienes se pierden los mejores momentos de su vida en aras a una dedicación total, absoluta y obsesiva y los que redescubren que lo importante no está en lo general sino en lo particular, que la seducción de lo pequeño es lo realmente lo hermoso.
Sobre el análisis del poder a nivel internacional, la pregunta que nos deberíamos hacer es no si estamos al final del modelo neoliberal y sus consecuencias sociales y económicas sino pararnos y reflexionar en profundidad que es lo que vendrá a continuación y que misterios nos depara el futuro, y como quedaría el mapa político y los equilibrios y distorsiones de poder.
Los ciudadanos son cada vez más escépticos con la política y más negativos con los políticos
y esto tiene poca gracia porque además de deslegitimar a nuestros representantes a nuestros representantes, debilita al sistema democrático y es que la gente no se traga a los maestros y doctores del engaño, ni a los drogadictos del dinero ni a los maniobreros de la palabra y la confusión.
Tal vez por eso el personal descubre a quien tiene la visión de ir por delante de los acontecimientos, y tiene la capacidad de reírse de sus propias limitaciones, sin engolarse ni darse una importancia que no tiene, aquellos que infunden confianza y les prestan atención porque resultan inaguantables los que solo se miran el ombligo.
No es fácil saber tener el talento y el talante adecuado a cada espacio y cada momento y saber gestionar las propias emociones y las de los que nos escuchan, sabiendo captar con un genio especial lo que desean y lo que necesitan.
Debemos ser capaces de inspirar honestidad, coherencia, compromiso, competencia, bondad y generosidad. Si los demás no creen en nosotros, nuestra seguridad en nosotros mismos estará por los suelos y nuestro ingenio será como una flor en el trasero, arrancan la primera risa pero no mantiene la sonrisa.
Nuestros éxito no nos lo regala nadie y si queremos ser líderes hemos de mantenernos como entusiastas, valientes, sensatos, equilibrados y preocupados por quienes trabajan con nosotros, siendo capaces de subordinar nuestro comportamiento individual al grupal y estimulando una atmosfera agradable, sabiendo dar a cada cual un minuto de gloria .
Contar chistes es relativamente fácil, hacerlo bien es muy difícil, es la diferencia entre hacerse el gracioso y tener gracia como una muestra de humanidad y ejercicio de salud mental, por eso hay tanto personajillo que nos produce aburrimiento y tan pocos personajes que nos provocan alegría.