Rabietas y reproches
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
No se puede estar todo el día enfadado con el mundo y reprochándoles a todos lo que piensan y lo que hacen, o sus respetables silencios. Hay quienes se empeñan en mostrarse malajes y antipáticos y viven obsesionados porque no se cumplan sus expectativas por muchas medidas que tomen.
Resulta doloroso y desequilibrante la ignorancia y la irresponsabilidad, o esa insensibilidad de la que presumen algunos que no tienen corazón, a los que no les preocupan nada ni nadie y solo saben hacer leña del árbol caído, sin vibrar ni hacer magia de la realidad.
Normalmente solemos desconfiar de aquello que no conocemos, o cuando nos vemos en el riesgo de perderlo todo entre ascensos y declives, aunque haya gente que se consideren excepcionales porque las palabras adquieren un significado relevante cuando ellos las pronuncian.
Sin rabietas ni reproches, la gente normal y sencilla lleva a cabo cada día una revolución silenciosa, sin debates estériles y mirando al futuro, respetando la ley y sabiendo cual es el papel de los distintos poderes del Estado, desde el rigor y la seriedad.
Cuando se tiene una responsabilidad en alguno de ellos, no podemos actuar a base de enfados y amenazas, rabietas y reproches. Uno de los temas que continua estando en el espacio de la actualidad y ocupa y preocupa al conjunto de la Unión Europea, entre ellos a nuestro País, España, son los movimientos migratorios.
El paso año 2023, 57.000 personas entraron irregularmente en nuestra nación de naciones, lo que supuso un 82% más que el año anterior por la reactivación de la ruta canaria. Sorprende y alarma que el PP, que aspira a ser alternativa de Gobierno plantee desplegar el Ejercito contra los cayucos por temor, a que la ultraderecha capitalice un eventual repunte de llegadas de extranjeros. Tal y como se ha preguntado el portavoz del PSOE, Patxi López, ¿Qué será lo próximo? ¿ Bombardear los cayucos?
Seguir la línea ideológica de la ultraderecha tiene estos peligros y se comienza por copiar su discurso y se termina por mimetizar sus actuaciones. Y al final el electorado prefiere los originales que las copias. Superando rabietas y reproches vamos sorteando los posibles peligros potenciales que se nos presentan en el camino.
Hay un gran enfado en la Unión europea y en la OTAN con la visita del líder húngaro, Viktor Orban a Putin en Moscú, ya que los líderes europeos han manifestado que el gobernante magiar se entrevistó con el presidente ruso Vladimir Putin como Jefe del Gobierno húngaro y no en representación de la Unión Europea.
Por fin en este tablero mundial resolvimos algunas incógnitas que se preveían como inevitables, como era que la ultraderecha de Marie Le Pen tras lograr ganar en las urnas en Francia, gobernará en el País vecino se logró neutralizar por la unidad del Frente Popular y los macronistas en la segunda vuelta, mientras en EEUU el empecinamiento de Biden en mantenerse como candidato de los demócratas ha terminado afortunadamente con la candidatura de Kamala Harris.
Espero que hayamos llegado a tiempo para que no se produzca el triunfo de Trump, lo que sería un peligro para el mundo y particularmente para Europa. Menos mal que en el Reino Unido el laborismo con Keir Starmer al frente ganó ampliamente y esperemos reconstruya el desarmado Estado de Bienestar social en ese País.
Cada acontecimiento individual es una historia colectiva, por ello hemos de estar vacunados y preparados en todo momento para ejercer con total autonomía nuestro papel contra rabietas y reproches. En esta sociedad de la ola populista y conservadora, estamos sometidos en demasiadas ocasiones a atentados contra la tolerancia y el buen gusto, a bombardeos de superficialidad y frivolidad donde lo importante no es la verdad, sino llamarnos la atención.
Hemos de luchar diariamente para intentar evitar a los salvadores, a esos déspotas autoritarios, quienes creen saber, que es lo que más le conviene al pueblo, y que en una actitud fascista y reaccionaria sostienen que los ciudadanos y ciudadanas son unos incompetentes y que no están preparados.