Spinoza. El conato. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Las analogías entre los textos de Spinoza y los de Aristóteles pueden sernos útiles para comprender mejor su sentido y proyectarlos en la historia de las doctrinas éticas de Occidente. Nuestra principal dificultad consistirá en detectar si los poderes de la razón sobre los afectos, así como las acciones con ellos realizadas por el hombre, merecen el título de “éticos” o” morales”, en un sentido análogo al de Aristóteles. Pero el resultado sólo lo podremos conocer en el epígrafe que algunos han titulado “La filosofía de Spinoza como moral autónoma”.
Spinoza desarrolla esta idea comenzando por el principio que es el “conato” (inicio de una acción que se frustra antes de llegar a su término) pasando después a su acuerdo con la razón y ampliándolo finalmente a las cosas exteriores y, de forma especial, a los otros hombres, para terminar con una alusión a las cuatro virtudes principales de su doctrina moral.
Es evidente que el contenido es de clara sintonía con ideas de la ética aristotélica, como la tendencia al bien y a la perfección (teleíôsis/teleôsis), virtud moral y acuerdo con la razón, coincidencia de virtud y felicidad: “El fundamento de la virtud es el mismo conato de conservar el propio ser, y la felicidad consiste en que el hombre puede conservar su ser”.
El conato, como fuerza o poder originario de todos los afectos del alma, es el fundamento de la “virtud”, a la que Spinoza ha identificado en una definición con “potencia”, porque vienen a ser dos términos no solo complementarios sino casi sinónimos. Pero cuando es aplicado al hombre, como sin dudad hace aquí, hay que tener en cuenta que el hombre es “la idea de un cuerpo existente”, por lo cual el conato toma en él la forma de “apetito”, el cual, a su vez, por incluir como “hombre “el alma y el cuerpo, no es sino la tendencia del hombre a su desarrollo o “perfección”.
“En virtud de las leyes de su naturaleza, cada uno apetece o rechaza necesariamente lo que juzga que es bueno o malo”
“Cuanto más se esfuerza cada uno en buscar su utilidad, es decir, en conservar su ser y pude hacerlo, más dotado está de virtud. Y, al revés, en la medida en que cada uno descuida su utilidad, esto es, conserva su ser, es impotente”.
“Nadie puede desear ser feliz, obrar bien y vivir bien, sin que al mismo tiempo desee ser, obrar y vivir bien, sin que al mismo tiempo desee ser, obrar y vivir, esto es, existir actualmente”.
“Ninguna virtud puede concebirse anterior a esta, a saber, al esfuerzo por conservarse”.
Como sabemos el conato conduce en primer lugar a los afectos de alegría o de tristeza y con ellos a las primeras nociones, puramente empíricas de bien y de mal.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.