Borrados de la historia
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Todos nos parecemos un poco, aunque cada cual tenga su manera de pensar y sentir, y experimente sus pequeños y grandes placeres. Y pasamos por la historia aunque ésta no pase por nosotros, siendo borrados de la misma antes de irnos para siempre, o no recordándonos una vez que desaparecemos camino de la eternidad.
Hay quienes a pesar de todos sus esfuerzos para llamar la atención, pasan inadvertidos y nos movemos como si estuviéramos dentro de una película, pero sin ser protagonistas de nuestra historia y no superando el ser una extra sin lugar en el reparto.
Forman parte de los silencios más que de la magia de las palabras, que hemos de utilizar convenientemente sin manosearlas y agotarlas en sí mismas, sino proyectándolas en todas las realidades y fantasías posibles, descubriendo todos los significados posibles.
Para amantes del misterio, cada día estamos ante la encrucijada del viaje cotidiano, acertando en nuestras actuaciones o dando palos de ciego. Y para no borrar la historia que hemos vivido, necesitamos sorprendernos, descubrir cosas nuevas y una revolución ilustrada, que excluya el sentimiento nacional del dominio de lo político.
Una historia como unas elecciones, como han sido el caso de las Elecciones Europeas, en el que ha habido una sacudida ultra en Francia y Alemania, aunque el europeísmo retenga la mayoría pese al viraje a la derecha y Macron tenga que convocar elecciones, mientras que en España el PP gana por dos escaños a un PSOE que resiste y aguanta en el 30% y VOX crece e irrumpe algo más a la derecha aún como el ultra Alvise, cuyo nombre Luis Pérez Fernández se sitúa al frente de SE ACABÓ LA FIESTA.
No sabemos cuanto tiempo durará esta historia, lo que es un síntoma más y que resulta preocupante porque erosiona y daña a las democracias occidentales y resultan tremendamente dañinas para las instituciones: No podemos olvidar que ya no es un solo un relato en forma de historia sino que se han convertido en realidades.
Detenemos el tiempo y nos damos cuenta que dejamos de vivir muchas historias que pueden ser esplendorosas o invisibles, y cualquier día podemos convertirlo en una maravillosa aventura, o en una crisis y una pesadilla amarga de la que nos cuesta trabajo salir y superar.
Por muchas historias que vivamos o pretendamos borrar hemos de asumir la relatividad y transitoriedad de nuestra papel en la vida, que nos debe hacer reflexionar, sino estaremos realmente perdidos cuando creemos estar más seguros o si tras la muralla de una aparente certeza, solo se esconde el miedo a la discusión, el debate, la duda o la incertidumbre.
A medida que somos capaces de mirar atentamente todo lo que nos rodea, de tomar distancia y observar lo que ocurre a nuestro alrededor sin contaminarnos afectivamente y nos ponemos en cuestión, somos capaces de conocer y reconocer que nos podemos equivocar, mientras que creernos en posesión de la única y sola verdad, cuales dioses del Olimpo es la mayor prueba de nuestra impotencia.
Lo que está claro es que en la mayoría de las ocasiones, todos los estímulos nos llevan a parecernos a los de los anuncios, a intentar emular a personajes de cartón piedra, falsos héroes de la pequeña pantalla, modelos de la nada, seres insustanciales que son la mejor vacuna contra cualquier innovación, siguen la moda fielmente lejos de sentirse tentados por la originalidad de salirse de las reglas establecidas y carecen de la más mínima dosis de creatividad, todo un repertorio para prevenirnos sobre la rebeldía, la contestación o la rebelión y construir una historia que merece la pena ser borrada.