Tiempo curvo
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Me enamoré de Claudio Magris cuando leí su impresionante “El Danubio”. Ahora, superados los ochenta, ha escrito cinco historias, que componen una especie de collar de joyas narrativas, engarzadas por un asunto tan complicado como es la vejez, que algunos la navegamos ya de ceñida.
Lo mismo que sucede con otros grandes narradores contemporáneos – o eso me parece pues no soy un experto – para Magris el tiempo nunca es lineal, pues en resumen, es sólo una convención, que busca aprovechar y ordenar, la realidad indisciplinada. Los protagonistas de sus obras, se hallan todos enfrentados a ese tiempo, que parece no tener principio ni fin, y es lo más parecido a un río, que tan pronto desemboca en un delta, como en su fuente de nacimiento. A un pasado palpitante, lleno de incógnitas, emocionante y misterioso, como puede ser el futuro incierto, inmerso en las brumas del azar.
Y como siempre sucede, en todos los libros que he leído de él, al crear la historia Magris interpreta el mundo, e interpretando el mundo, es capaz de crear otra historia. Cuando sabemos de sus personajes, podemos conocer mejor a Magris, pues por algo se trata de un escritor, que tiene muy claro, que es la propia realidad, la que precede a la imaginación. En su inventiva, como sabemos sus lectores, la no ficción, la interpretativa y la literaria, y la escritura creativa, van codo con codo, apoyándose desde el inicio. De hecho, opinan los críticos, a partir de “Microcosmos” (1997), son dos escrituras que tienden a fusionarse y actuar juntas.
En “Tiempo curvo en Krems”, Magris interpreta a un mundo, que él mismo saca de las sombras, para darle una consistencia reconocible, a través de la mirada de la vejez. Están presentes, además, el tributo a su fe literaria: Goethe, Thomas Mann, Von Hofmannsthal, Kafka y, sobre todo, Italo Svevo, una fascinante elucubración, que parece triunfar en cada momento, sobre el tiempo lineal.
En “Tiempo curvo en Krems” subyace, también, esa idea de que las páginas envejecen, como los seres vivos, se arrugan y marchitan. Al contrario que algunos recuerdos, como le ocurre al protagonista del relato que da nombre al libro, el erudito ya algo avejentado, y no tan brillante, que en Krems, durante una conferencia a la que ha sido invitado, levanta el polvo de una pasión platónica del bachillerato, debido a una dama que insiste, en establecer relación de familiaridad, mediante una historia del pasado, inexistente, entre él y una amiga suya de sus tiempos de estudiante, con la que él ni siquiera se hablaba. Aunque, como todos, la amaba en silencio.
En esta serie de relatos de Magris, las coordenadas del tiempo se tambalean, con la ayuda de la física y, especialmente, de una extraordinaria inventiva y una habilidad magistral, para orquestar palabras y construir cautivadores monólogos. Trieste, Val Rosandra, Monferrato, Krems… escenarios habituales, acompañan al lugar de todos los lugares, en estas magníficas historias sobre un tiempo que es tan curvo, que puede volverse circular, en cualquier momento de la vida.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.