Los filósofos suelen plantear buenas preguntas
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Es bastante corriente encontrar investigadores que se mofan de la filosofía ¿En que se diferencia un filósofo de un físico teórico? Pues en que el filósofo trabaja con un lápiz y un papel, mientras el físico teórico lo hace con un lápiz, un papel y una papelera. Este chascarrillo intenta poner de manifiesto, el carácter provisional de la verdad científica, su permanente confrontación con el mundo, el destino final de la verdad en esa papelera que no tienen los filósofos.
“La únicas verdades absolutas son las verdades matemáticas”, solía decir el físico Jorge Wagensberg, como nos recordaba Javier Sampedro el otro día. No ya en la filosofía, ni siquiera en la ciencia, hay una sola teoría que haya durado cinco milenios, como el teorema de Pitágoras.
Con su conocida mala uva, Francis Crick, premio Nobel en 1962 por el descubrimiento de la doble hélice del ADN, declaró en 2006 a la escritora Susan Blackmore: “Los filósofos suelen hacer buenas preguntas, pero carecen de técnicas para responderlas”. Se aduce a veces, admitía Crick, que el objetivo central de un filósofo, es tratar con los problemas no resueltos, pero añadía que era la ciencia, quien acababa resolviéndolos.
El descubridor de la doble hélice, aseguraba que la única excepción a esa norma, había sido Einstein, a quien se podía considerar un filósofo que no pensaba en palabras, sino en imágenes y ecuaciones. Eso era ya un auténtico torpedo, en la línea de flotación de la filosofía. Si el único filósofo de la historia que ha tenido éxito es un científico, pues ya me dirá alguien, que queda para los herederos de Sócrates.
A mi no me gustaría vivir en un mundo sin filósofos, ni sin escritores, ni sin artistas. Más aún, es mi opinión que hay filósofos contemporáneos, que permanecen muy atentos a la ciencia, y han publicado libros en los que la analizan y la exponen al público culto, con una claridad de pensamiento extraordinaria. Es cierto que no disponen de un laboratorio para encontrar las respuestas, pero sus meras preguntas, pueden estimular a los científicos a resolverlas.
Además hay muchas otras cuestiones, de la ética al hedonismo, en las que los que somos “de letras” tenemos tanto o más que decir que los científicos, al menos eso creo. El director ejecutivo de la Academia Británica de Londres, Hetan Shah, formado en Oxford en filosofía, política y economía, quiere introducir a “los de letras”, en el debate y gestión de la pandemia en el mundo. La Academia Británica se fundó en 1902, y se dedica a promover las humanidades y las ciencias sociales. Shah ha argüido en “Nature”, que los políticos no sólo necesitan a los científicos, sino también a los expertos en humanidades y ciencias sociales. “La ciencia nos da vacunas”, dice, “pero las humanidades nos ayudan a conocer las realidades sociales, como las dudas sobre la vacuna”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.