Las redes sociales y la democracia
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Cada día más, me invade una sensación de cambio de época. Algo así como la que tuve en 1977, aunque aquella claramente en positivo. Y esta espero que igualmente sea para bien. Una impresión de que nuestro tiempo se desvanece, y no por la pandemia, ni por sucesos antidemocráticos como el asalto al Capitolio. Es más bien una impresión, de que nuestros marcos mentales, desde los que configuramos nuestras vidas, dieran señales de desgaste e impotencia, a la hora de interpretar un mundo en cambio desbocado.
Nos recordaba Josep Ramoneda, que la percepción de la vida cotidiana, y la construcción de los referentes de cada periodo, son el resultado, mutante y con frecuencia caprichoso, del encuentro entre la subjetividad personal, que nos vamos construyendo día a día, y el peso de los discursos, que se apoderan de una situación en un momento determinado (algo que en mis tiempos se llamaba “hegemonía ideológica”).
Supongo que el factor edad esta ahí por algo. Hubo otros muchos ciudadanos, a los que se les pasó desapercibido, que los años setenta habían sido un cementerio, para todo tipo de elefantes ideológicos, marcando un punto final, al ciclo que había empezado con las movidas del 68. Es cierto, sí, que las fabulaciones de aquellos años, hicieron que tardara en detectarse, la gran mutación del capitalismo, que se llevo por delante el marco cooperativo, que permitió la reconstrucción en la postguerra europea, iniciándose la época del “sálvese quien pueda”.
Sin embargo, algunos más optimistas, pensamos que fue el ciclo abierto en 1979 (la era de Margaret Tatcher y Ronald Regan) muy tocado desde la crisis del 2008, el que ha agotado su capacidad de sugestión y sumisión. Con la pandemia, seguramente, se ha hecho más visible, una mutación que ya venía de lejos, pero que ahora se ha hecho más evidente.
Al inicio de la pandemia, la reacción del sistema totalitario chino, desplegando todo su poder de dominio y control, puso a su sociedad bajo cobijo con alarmante eficacia. Y provocó en algunos la fascinación por el autoritarismo, que siempre encuentra terreno fértil, en los momentos de extrema vulnerabilidad y convulsión profunda. Recordemos los años treinta en Europa, y el auge de los totalitarismos como falso refugio, ante la descomposición social.
Nos preguntamos hoy sobre el futuro de la democracia. Ha cambiado, bien sûre, el sistema de comunicación sobre la que se fundó. ¿Es posible la democracia, tal como la conocemos, en tiempo de las redes sociales? ¿Cómo evitar que dichas redes, que en su día saludamos como promesa de empoderamiento de los ciudadanos, por la vía de la palabra, acaben convirtiéndose en un nuevo sistema de opresión? ¿Qué cambios se requieren, para encontrar acomodo a la democracia en esta nueva fase?
Esta mutación parece haber pillado a contrapié, a muchos de los partidos políticos tradicionales, cuando la demanda de representación multiplica los actores políticos. ¿Quién y cómo, nos preguntamos, puede reagrupar a la ciudadanía, volver a conformar espacios compartidos, y garantizar la soberanía ciudadana frente a los nuevos poderes? La mutación en curso, me plantea la más recurrente de las cuestiones: ¿cómo salvar la libertad?
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.